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Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio

Septiembre 2010 - La Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), tiene lugar del 20 al 22 de septiembre, momento propicio para la renovación del compromiso y la definición de medidas adoptar para el cumplimiento de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de 2015. 

 

En los informes de progreso observamos un avance desigual en el logro de estos objetivos, destacando la desproporción existente entre países, las regiones y también el nivel de prioridad brindado para cada ODM. Esto debe ser motivo de atención especial en los años venideros.

 

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA (ONUSIDA), presentará en un informe especial los avances hacia alcanzar las metas del ODM 6, que incluye la respuesta al Sida. Algunos puntos de suma relevancia para destacar incluyen que: el número de nuevas infecciones por el VIH ha descendido en un 17% desde 2001. En 22 de los países más afectados de África subsahariana se ha logrado reducir el número de nuevos casos de infección en más de un 25%.  Estos resultados han sido posibles  porque a nivel global los hombres están adoptando el uso de preservativos, el cual se ha duplicado en los últimos cinco años y en particular los jóvenes están contribuyendo de forma significativa adoptando comportamientos sexuales más seguros.

 

En la actualidad, en todo mundo más de cinco millones de personas están recibiendo tratamiento para el Sida. El número de personas que viven con el VIH con acceso al tratamiento se multiplicó por 12 en un periodo de seis años. Y eso ha significado una  reducción significativa de muertes relacionadas con el Sida: en 2008 se registraron 200,000 casos de fallecimiento menos que en 2004. América Latina continua siendo la región donde se cuenta con el acceso más alto a los medicamentos antiretrovirales, 52%; no obstante, esa misma cifra nos recuerda la deuda con 48% de las personas que viven con VIH y que aún no reciben sus medicamentos.

 

La prevención del VIH, está rezagada en la mayoría de los países. Las acciones en prevención deben ser sistemáticas y permanentes, ser diseñadas en base a evidencia, combinar elementos bio-médicos, de comportamiento y estructurales, interviniendo en varios niveles, desde políticas públicas hasta acciones comunitarias, siempre  con enfoque de derechos humanos y de género. La prevención es la opción más sensata para enfrentar la pandemia. En América Latina, por ejemplo, existen las condiciones para lograr en el mediano plazo la eliminación de la transmisión del VIH de la madre a su bebé; un llamado que ha hecho el Director Ejecutivo de ONUSIDA, el Sr. Michel Sidibé, y que en las Américas ha tenido eco en una iniciativa liderada por la OPS y por UNICEF.

 

El informe de ONUSIDA también resalta los serios desafíos que debemos superar en el mundo para alcanzar los objetivos fijados para el año 2015. La región de Europa oriental y Asia central es la única del mundo donde siguen aumentando los casos de nuevas infecciones por el VIH y en muchas otras regiones, el crecimiento se ha estabilizado en niveles muy elevados. Alrededor de diez millones de personas viven con el VIH sin tener acceso a tratamiento. Cada año, 430,000 niños nacen con el VIH. Se calcula  se han dado 42.000 casos de muerte relacionadas con el virus entre las mujeres embarazadas, de los cuales la mitad fueron casos de mortalidad materna (1). Por las cifras anteriores nos urgen a aumentar recursos y redoblar esfuerzos destinados a la prevención del VIH.

 

Otros desafíos son la penalización de la transmisión del VIH, así como el estigma y la discriminación que afectan a las comunidades en mayor riesgo: Ej. Los usuarios de drogas inyectables, las trabajadoras del sexo, hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, mujeres trans y las personas que viven con el VIH. La homosexualidad sigue  todavía penalizada en más de 80 países; existen 51 países, territorios y áreas que imponen algún tipo de restricción de entrada, estancia y residencia para las personas que viven con el VIH por su estado serológico. Esas prácticas y actitudes no son establecidas en base a evidencia o fundamentadas en los derechos humanos. Todas ellas crean obstáculos para el acceso a la prevención y el tratamiento contra el VIH y contribuyen al avance de la epidemia.

 

Hacer frente a la epidemia requiere un proceso de constante revisión y evaluación de los resultados. En esta perspectiva, el ONUSIDA recomienda a los países de llevar a cabo consultas nacionales con el objetivo de discutir y analizar de forma critica los avances y obstáculos para alcanzar el acceso universal a la prevención, tratamiento y atención, incluyendo la definición de nuevos objetivos para el  2015 y la cuantificación de las brechas financieras.

Las inversiones en la respuesta al SIDA están mostrando resultados claros y para garantizar la sostenibilidad de la respuesta y lograr el acceso universal para todos y todas  será necesario fortalecer los compromisos y asegurar los recursos necesarios.

 

Es estratégico establecer puentes entre la respuesta al VIH y otros movimientos tales como los de  la promoción de la salud materna infantil, salud sexual y reproductiva, igualdad de género, de raza y la lucha para poner fin a la violencia de género, el respecto para la diversidad sexual,  y finalmente el derecho a la salud. Estos movimientos  actúan sobre las causas estructurales de violaciones de los derechos humanos, que se reflejan directamente en la epidemia del VIH.  Asimismo el ONUSIDA propone el enfoque "SIDA + ODM", que reafirma que maximizar la respuesta a la epidemia es esencial para alcanzar los ODM y al mismo tiempo, logar los ODM es crucial para el acceso universal a la prevención, tratamiento, atención y apoyo al VIH. Michel Sidibé,  el Director Ejecutivo de ONUSIDA dijo. "Para mí, está claro: no hay avances en los ODM sin integración del VIH. Cuando el VIH se previene, disminuye la mortalidad materna. Cuando la vida de la madre se guarda, una vida del recién nacido suele ser salvo. Cuando las niñas reciben educación, disminuye la pobreza”.

 

(1) Fallecimiento de una mujer durante el embarazo o a lo largo de los 42 días posteriores al parto, independientemente de la duración o el lugar en el que se dé el periodo de gestación, debido a cualquier causa o empeoramiento de su estado relacionados con el embarazo o su desarrollo, pero nunca por motivos accidentales o incidentales.

Fuente: http://www.who.int/healthinfo/statistics/indmaternalmortality/en/index.html

 

Para mayor información:

ONUSIDA Regional para América Latina

Ana Chaverra, chaverraa@unaids.org, Oficina de Comunicación, +507 302-4592

 

 
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