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“Tengo la satisfacción de haber registrado a 200 niños indígenas”

© UNICEF Perú/2010/Rut Feuk
Niños y niñas indígenas de la comunidad Santa María de Curaray en la zona amazónica del Peru despues de ser registrados.

Loreto, 09 de agosto de 2010 - Fermín Tetsa Sanchik, de 35 años, trabaja como registrador civil de la comunidad nativa de Canampa en la región peruana de Loreto desde el año 2000 y dice con gran orgullo que su mayor satisfacción ha sido registrar a 200 niños de su comunidad indígena awajum.

 

“Estoy seguro que si no existiera mi cargo estos niños no habrían sido registrados,” dice Sanchik. “Yo siento que mi trabajo es bien importante, ya que el municipio no puede trasladarse hasta nuestras comunidades y nosotros también tenemos problemas para poder llegar hasta el municipio y registrar a los recién nacidos. No podemos pagar tanto dinero para el combustible. En cambio con mi trabajo ayudo a que los niños sean registrados, se conviertan en ciudadanos del país y que puedan ingresar al colegio y tener acceso a servicios de salud.”

 

El registro de nacimientos en poblaciones indígenas ha sido tradicionalmente un mecanismo de exclusión social. Los registros civiles se instalaron en municipios y, en el pasado, misiones religiosas a distancias difíciles de cubrir con botes sin motor y casi siempre con requisitos que impedían una inscripción oportuna.

 

La tasa de indocumentación al nivel nacional en el Perú es del 7% (niños entre 0 – 5 años). Sin embargo, en algunas regiones la indocumentación es mucho más alta, llegando al 26% y en ciertas provincias al 65%. Según el Banco Mundial, la mayor proporción de niños, niñas y adolescentes indocumentados vive en la selva y hablan un idioma distinto al español.

 

Otro mecanismo de exclusión, y hoy un tema de reivindicación de los pueblos indígenas, fue la no aceptación de los nombres indígenas en el registro civil. Gran parte de sus nombres corresponden a nombres de madereros, petroleros y pescadores que llegaron a los territorios indígenas con fines de explotación económica.

 

En el año 2002 se acordó con la población Awajun (Aguaruna) y Wampis (Huambisa) de la Cuenca del Río Santiago en la frontera norte amazónica la instalación de registradores civiles indígenas como Fermín Tetsa Sanchik.

 

Desde 2007, UNICEF esta cooperando con ORPIO (La organización regional de Pueblos Indígenas de Loreto), RENIEC (Registro Nacional de Identificación y Estado Civil) y el Gobierno Regional de Loreto en la instalación de una red de registradores civiles indígenas en las zonas mas alejadas de Loreto, donde el porcentaje de indocumentación es de un 26%.

 

Las oficinas de RENIEC al nivel regional y los municipios han estado involucrados cercanamente en las capacitaciones, el desarrollo de materiales y el seguimiento de las actividades en el marco de la metodología de registro civil indígena.

 

Fermín Sanchik no solo registra niños y niñas en su comunidad, tambien capacita a otros registradores civiles indígenas.

© UNICEF Perú/2010/Rut Feuk
Registrador indígena de la comunidad Santa María de Curaray.

“Yo aprendo rápido por eso en las capacitaciones para registradores civiles, el profesor me pide explicar y resumir algunas de las clases mas complicadas a mis compañeros en nuestro idioma materno que es el awajun,” dice Sanchik. “Varios de mis compañeros no entienden todo lo que explica el profesor en la clase, y a veces es mejor repetir las partes más complicadas en awajun. Así me aseguro que todos entiendan porque a veces por vergüenza se quedan mudos y no preguntan.”

 

En el último taller de RENIEC y UNICEF, Sanchik y sus compañeros aprendieron a rectificar y regularizar las actas de nacimiento. Sobre todo, en el caso de los nombres o apellidos mal escritos.

 

“Mi nombre es un ejemplo del error de un registrador que también esta vinculado con la interculturalidad,” cuenta Sanchik. “El apellido de mi padre era Teets, pero el registrador civil que llenó mi acta de nacimiento lo escribió como se escuchaba. Y como mi padre no sabía ni escribir ni leer y el registrador civil no sabía mi idioma, mi apellido quedó como Tetsa. Esto con los registradores civiles nativos, ya no pasa, porque nosotros hablamos nuestras lenguas maternas.

 

“Además tenemos mucha responsabilidad en el tema de la interculturalidad y reconocemos que nos hemos equivocado por muchos años al no poner a nuestros hijos nombres tradicionales,” agrega. “Por ejemplo, mis hijos tienen nombres mestizos, algo de lo que me arrepiento mucho. Ahora promuevo el registro de por lo menos un nombre indígena como en el caso de mi sobrina. Ella se llama Nugkui, que es un personaje que trae todo lo que se necesita como los alimentos o la lluvia.”

 

Para mayor información

Elsa Úrsula, eursula@unicef.org,  UNICEF Perú

Tamar Hahn, thahn@unicef.org,  UNICEF América Latina y el Caribe

www.unicef.org/lac

 

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Acerca de UNICEF

UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 155 países y territorios para ayudar a garantizar a los niños y las niñas  el derecho a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, trabaja para mejorar la salud y la nutrición de la infancia; el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad; la educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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