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Las escuelas son “amigas de la infancia y la adolescencia” en el Caribe Oriental

© UNICEF Barbados/2010

Barbados, mayo 2010 - Diferentes países del Caribe Oriental están aplicando con éxito, a través del apoyo de UNICEF y de los ministerios de Educación, el concepto de “Escuelas amigas de la infancia”, donde niños, niñas y adolescentes adquieren y desarrollan los conocimientos, habilidades y aptitudes para la vida en un entorno saludable, seguro, inclusivo, protector y respetuoso con las diferencias de género y con la diversidad cultural.

 

Esta iniciativa, que se implementa desde 2007, se centró primero en la introducción de alternativas ante la práctica de castigo corporal, una sanción legal y cultural aún presente en muchas sociedades del Caribe.  En tres años, se ha pasado de atender a 425 niños de 33 escuelas, a involucrar a 9.933 niños, principalmente entre las edades de 5 a 11 años, incluyendo también algunas escuelas secundarias.

 

Las “Escuelas amigas de la infancia” tienen tres principios fundamentales: la participación democrática, donde niños y padres tienen voz y voto en el currículum escolar, la inclusividad de acuerdo a etnia, habilidad y género, y centrarse en la niñez para que todo se haga en su mayor beneficio.

 

Uno de los países que ha mostrado más entusiasmo para asumir el reto de que las escuelas tengan una mirada más crítica ante la situación actual es Dominica. Diferentes centros de primaria han participado y han adoptado medidas creativas para el manejo del comportamiento positivo. Con estas iniciativas, han abordado otras formas de enseñar, llegar a los estudiantes y relacionarse con los padres. Por su parte, las escuelas secundarias, como el caso de algunas de Santa Lucia, se han centrado en la participación y el liderazgo estudiantil.

 

En el Caribe Oriental, todos los países ofrecen la enseñanza primaria universal gratuita y han logrado o están en camino de lograr la educación secundaria universal gratuita. Sin embargo, aún existe un acceso limitado para niños y niñas con discapacidades, y poco acceso a segundas oportunidades de educación formal, como por ejemplo para madres adolescentes o infractores juveniles. Estos factores, junto con la aceptación cultural de prácticas violentas, determinaron la necesidad de implementar un programa de “Escuelas amigas de la infancia” en el Caribe Oriental.

 

Estas experiencias exitosas han logrado tanto la satisfacción de lo estudiantes, que se sienten escuchados y disfrutan de un entorno más amigable, como de los profesores y profesoras, que ahora se pueden centrar en la enseñanza y no en castigar los malos comportamientos.

 

Premiar comportamientos positivos

La escuela primaria Grand Bay es uno de los centros más problemáticos en la isla de Dominica. La mayoría de sus 212 estudiantes, de acuerdo con el Director Charlene White-Christian, tienen problemas de conducta o una baja autoestima.

 

Es por eso que una de las estrategias que se ha aplicado dentro del programa de “Escuelas amigas de la infancia” es el “Club 200 del Director”. Para ser un miembro de este club, los estudiantes deben ser reconocidos por los adultos por su conducta ejemplar mediante tiquetes que se dan al personal que trabaja en la escuela, incluido el cocinero, el personal de limpieza y los conductores de autobuses.

 

Las conductas premiadas van de acuerdo con las expectativas de la escuela. En el caso de Grand Bay, se felicita a los alumnos que son responsables, respetuosos, amables, y a los que estén listos para aprender y cooperar. Los estudiantes que reciben los tiquetes, los colocan en la entrada de la escuela y, cuando una fila está llena, estos estudiantes son reconocidos en una asamblea especial ante todos los alumnos.

 

“En la medida que los estudiantes están más concienciados, cada vez están más tranquilos y podemos sacar más provecho de ellos”, apunta el Director de la escuela. El Club también parece mejorar la autoestima de los estudiantes. “Les encanta cuando los visitantes ven la tabla con sus nombres en ella”, agrega.

 

“Los alumnos ahora se comportan mejor durante el recreo y en la hora del almuerzo”, comenta la profesora de 5º grado Florette Carette. “Antes teníamos, por lo menos, cinco peleas a la semana, sobretodo a la hora de comer, pero ahora ya no hay ninguna. Todos quieren su nombre en el muro”.

 

Alicia Maxim, una estudiante de 13 años de edad, también notó el cambio de comportamiento en los compañeros. “Antes de las Escuelas amigas de la infancia, a los alumnos les gustaba pelear. Ahora a casi todo el mundo le gusta jugar y llevarse bien”.

 

La escuela primaria de Paix Bouche de Dominica utiliza un método similar. Recompensa los comportamientos positivos con cupones que se podrán gastar en material escolar de la tienda de la escuela. El centro escolar también ha involucrado a los padres, que hacen contribuciones monetarias para ayudar en la compra de los artículos de la escuela. Para lograr una escuela más amigable, Paix Bouche también se ha centrado en crear oportunidades para la participación estudiantil y en promover formas de vida saludables.

 

Según Bridgette Lewis, de 11 años, estas prácticas tienen un comportamiento positivo en los estudiantes: “Antes los estudiantes no solían ser nunca amables. Solamente eran irrespetuosos hacia los profesores y hacia los otros compañeros”. Lewis asegura que ahora hacen las cosas diferentes y se comportan mejor.

 

Por su parte, George Kiel, de 9 años de edad, señala que los niños y niñas “están cooperando más con los profesores y entre sí” y que los maestros “toman más tiempo para escuchar a los estudiantes”.

© UNICEF Barbados/2010
Un joven miembro del grupo “Juventud Bocage para el cambio”, pinta el baño de la escuela con pintura comprada con el dinero reunido en actividades realizadas por el mencionado grupo.

El cambio de actitud en los profesores

El cambio de comportamiento no sólo se da en los alumnos, el personal docente que al principio dudaba de la eficacia de las “Escuelas amigas de la infancia” ve, con el paso del tiempo, que se trata de una estrategia positiva que da mejores resultados que castigar a los estudiantes.

 

La directora de la escuela primaria Castle Bruce en Dominica, Octavia Alfred, admite que al principio era un poco escéptica sobre el programa y no estaba segura de que las técnicas de manejo positivo del comportamiento funcionarían entre sus estudiantes. Pero después del taller de formación, se dio cuenta de que la experiencia podía tener éxito.

 

La escuela escogió “Las 5 S” para definir los comportamientos esperados en los alumnos, tanto en clase como en la hora de almuerzo o el recreo: Sé respetuoso, Sé responsable, Sé seguro y Sé exitoso.

 

“El comportamiento de los estudiantes ha mejorado. Por ejemplo, ya no tiran la basura al suelo, no gritan de forma ruidosa como solían hacer, el recreo y la hora de comer es mucho más tranquila y se cuidan unos a otros. Todos son como un policía ahora. El otro día un padre vino a la escuela y estaba corriendo por las escaleras y un niño lo regañó y le dijo que tenía que andar y no correr por las escaleras”, explica Alfred.

 

“Lo que puedo decir es que si continua este trabajo, la próxima generación de profesores nunca perderá su voz”, enfatiza la directora de la escuela Castle Bruce.

 

Por su parte, el director de la escuela primaria Salisbury en Dominica, Burton Vidal, también pasó del escepticismo al convencimiento tras conocer en qué consistía la iniciativa. “Las Escuelas amigas de la infancia son algo bueno”, asegura. “Algunas veces no te das cuenta de lo que estás haciendo mal y culpas a los estudiantes; este programa te ayuda a ver lo que no estás haciendo bien. Todas las escuelas deberían involucrarse porque la iniciativa consiste en centrarse en la positividad para eliminar la negatividad”.

 

Para los profesores también ha sido un cambio sustancial. Nadette Douglas, profesora de sexto grado de Grand Bay, asegura que antes pegaba a los estudiantes, pero que ha decidido intentar otras estrategias.

 

“Antes los estudiantes eran escandalosos y solía golpearlos. Ahora estoy menos dispuesta a hacerlo. Paso más tiempo felicitándolos, guiándolos y he notado que sus modales han mejorado y son mucho más colaboradores”, asegura Douglas. También explica que ahora tiene más energía para colaborar y supervisar la hora de almuerzo, mientras que antes prefería estar sola porque estaba demasiado cansada de tanto hablar y gritar.

 

Los estudiantes también dirigen la escuela

La escuela de secundaria Bocage, en Santa Lucia, ha creado un nuevo y excitante grupo llamado “Juventud Bocage para el cambio”, dentro del programa de “Escuelas amigas de la infancia” en el Caribe Oriental.

 

Formado por  30 estudiantes, el grupo es un buen ejemplo de como se puede conseguir un cambio de comportamiento positivo cuando se deja a los estudiantes participar en la gobernanza escolar.  En este Consejo estudiantil, que se reúne cada martes y miércoles por la tarde, no sólo discuten áreas que les preocupan, sino que buscan soluciones a los problemas.

 

“Los alumnos y alumnas tienen las clases y el baño sucio y desordenado, y pintan muchos grafitis en las paredes”, explica Arlene Harmon de 14 años y miembro del Consejo. Por eso, el grupo decidió empezar una campaña en contra de tirar la basura por cualquier parte. Crearon una rifa y una venta de pasteles para recaudar fondos y así comprar papeleras y pinturas para los baños.

 

“Queremos hacer que la escuela sea un sitio mejor”, dice Adria Dolcy de 15 años. “Necesitamos gente que pare de pensar negativamente acerca de la escuela, porque es por culpa de eso que se comportan así”, añade Andrea, la hermana gemela de Adria que también es miembro del grupo.

 

En la escuela primaria Paix Bouche de Dominica se ha formado un Consejo que aborda cuestiones sobre la escuela desde la perspectiva de los estudiantes, para después consultar las decisiones con el director del centro. Los miembros del Consejo de estudiantes se organizan en diferentes equipos. Uno se asegura de que los columpios en el patio siempre funcionen, otro equipo de que los estudiantes limpien los platos después de comer y otros de que ordenen las aulas.

 

En algunos países, la creación de un Consejo de estudiantes en cada escuela es un requisito del ministerio de Educación. La participación de los estudiantes es reconocida como un componente importante para la evolución positiva de niños, niñas y adolescentes.

 

Para mayor información


Lisa McClean - Trotman,
ltrotman@unicef.org, UNICEF Barbados
Tamar Hahn,
thahn@unicef.org, UNICEF America Latina y el Caribe

www.unicef.org/barbados/

www.unicef.org/lac

 

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Acerca de UNICEF

UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 155 países y territorios para ayudar a garantizar a los niños y las niñas  el derecho a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, trabaja para mejorar la salud y la nutrición de la infancia; el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad; la educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 

 

 
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