UNICEF lanza campaña masiva de inmunización para niños y niñas en HaitíPor: Chris Tidey, UNICEF Canadá
Port-au-Prince, Haiti febrero 2, 2010 – El Ministerio de Salud de Haití y otros aliados de UNICEF lanzaron una campaña masiva de inmunizació para la infancia en las áreas afectadas por el terremoto del 12 de enero. La campaña inmunizará a 500,000 niños y niñas contra el sarampión, rubiola, tétano, difteria y tosferina. Después de las emergencias, las enfermedades de la infancia pueden proliferarse y en Haití se pueden acrecentar porque miles de niños y niñas nunca han sido vacunados contra algunas enfermedades que pueden poner en peligro sus vidas. Antes del terremoto, por ejemplo, sólo se estaba vacunando al 58 por ciento de las niñas y los niños menores de un año de edad contra el sarampión. En la fase inicial de programa, UNICEF y sus aliados vacunarán a 200,000 niños y niñas entre los seis meses y siete años de edad que viven en los muchos asentamientos temporales al aire libre que proliferan en Puerto Príncipe y en áreas aledañas. Kent Page, un funcionario de UNICEF, explica que los esfuerzos se enfocarán como prioridad en la infancia que vive en los asentamientos porque sus condiciones de hacinamiento permiten que las enfermedades como el sarampión se propaguen rápidamente entre la población. “Las condiciones en los asentamientos dejan en situaciòn vulnerable a la infancia ante la propagación de las enfermedades oportunistas, por lo cual es esencial que los vacunemos ahora para evitar brotes en el futuro. En su segunda fase se extenderá la campaña de inmunización hasta incluir la vacunación de todos los niños y niñas viviendo en áreas afectadas por el terremoto. Al finalizar esta fase unos 500,000 niños y niñas habrán sido inmunizados. Eventualmente, se ofrecerán vacunas de manera rutinaria en todo el resto del país. En una visita a Le Stad Silvio Cator, el estadio nacional de futbol en el centro de Puerto Príncipe, pude presenciar a miles de niños, niñas y sus familias esperando en fila para recibir sus vacunas. A pesar del sol abrasador del mediodía, el ánimo de la gente y del personal médico permanecía positivo en medio de los trabajos iniciales de esta campaña para salvar vidas. Más tarde, me acerqué a una mujer con aspecto cansado mientras cargaba a un niño que lloraba porque acababa de recibir el pinchazo de su vacuna. Ella me contó que había esperado en la fila con su hijo de un año durante horas, y que ahora estaba muy cansada. Pero de inmediato aseguró que unas pocas horas de incomodidad y frustración valían la pena, si esto significaba mantener sano y protegido a su hijo.
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