UNICEF, junto a los adolescentes habaneros, en Calle G
Miles de voces adolescentes cantan para UNICEF junto a importantes músicos cubanos. Ciudad de La Habana, 7 de marzo - Durante dos noches seguidas el mayor teatro de Cuba, el Karl Marx, fue invadido por más de 5 mil adolescentes para cantar por dos horas junto a cuatro de los más importantes músicos cubanos de la actualidad. El concierto fue organizado por la oficina de UNICEF y contó con la dirección artística del afamado actor Jorge Perugorría, protagonista de más de 30 producciones cinematográficas entre las que se destaca la muy polémica “Fresa y Chocolate”, única película en la historia de la cinematografía cubana nominada al premio Oscar. Los cuatro músicos, Kelvis Ochoa, X Alfonso, David Torrens y Descemer Bueno, mantuvieron de pie durante todo el tiempo a la inmensa masa de adolescentes que coreaban las canciones a todo volumen. Era la primera vez que los cuatro músicos compartían el mismo escenario. Al concierto se sumaron dos relevantes conjuntos danzarios quienes “graficaron” con sus movimientos las letras de las canciones y algunas de las escenas que cotidianamente se producen en la Calle G de la capital del país. El Coro Nacional Infantil portando la bandera de UNICEF acompañó a los músicos. ¿Por qué Calle G? Cada noche cientos de adolescentes habaneros se apropian de una de las principales arterias de La Habana. Este lugar lleva por nombre “Calle G” y ha sido motivo de discusiones, descontentos y preocupaciones del mundo adulto. Lo que allí sucede está siendo actualmente sometido a serios estudios sociológicos debido a la riqueza que este fenómeno tiene en cuanto a diversidad y formas de participación social de este sector poblacional. Obviamente, la opinión pública cubre un amplio espectro de criterios personales e institucionales sobre lo que allí acontece. Las opiniones van desde la posición más conservadora hasta la defensa de este sitio de encuentro como un genuino y espontáneo lugar participativo. Dos pantallas gigantes a ambos lados del escenario mostraban la imagen de UNICEF junto a mensajes relacionados con el derecho a una “recreación sana, segura y culta”, una de las prioridades identificadas en el marco del Programa de Cooperación 2008-2012 para ocupar el tiempo libre de los adolescentes y prevenir la violencia y otros males que ponen en riesgo a este importante grupo etáreo. Al final del concierto un adolescente comentaba “Ahora sí siento que UNICEF está de mi lado. Por cierto, ¿por qué no se llama Convención sobre los Derechos del Niño y del Adolescente?". Preferí decirle, en lugar de la clásica respuesta, que podía estar seguro que la Convención también era suya, aunque el título no lo expresara. "Fue un imperdonable olvido de los adultos no haberlos tenido en cuenta en el título, pero el contenido es lo más importante”. Mi amigo adolescente me tiró el brazo por arriba en señal de comprensión. "Gracias", comenta Arsenio García, Oficial de Comunicaciones de UNICEF Cuba. El evento contó con el coauspicio de la Oficina regional de UNICEF, el Ministerio de Cultura de Cuba y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, así como la Embajada de España. Para mayor información: ---------------
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