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A la escuela río arriba - promoviendo la educación en un área remota de Ecuador

© UNICEF Ecuador/Schiermeyer/2008
Una profesora trabaja con una niña en el área de Esmeraldas en Ecuador, donde la alfabetización llega a áreas remotas con el apoyo de UNICEF, la iglesia católica y el gobierno local.

Luego de más de una década sin educación, en un área remota de la selva en el norte de Ecuador, niños y niñas vuelven a las aulas.

Ecuador, septiembre de 2008 - En una pequeña aldea a la orilla del río Cayapas, en la región de Esmeraldas en Ecuador, la mayoría de las personas no pueden leer ni escribir. La mayoría de las escuelas de la zona cerraron hace 10 años, cuando los profesores que provenían de la capital y trabajaban allí abandonaron las escuelas debido a las duras condiciones de vida. Es que definitivamente esta es una zona extremadamente aislada, sin acceso alguno a electricidad, agua, teléfono y carreteras. El río es la única vía de entrada y salida a esta remota área poblada por afrodescendientes que sobreviven en condiciones infrahumanas.

Una vez que las escuelas cerraron, una generación entera creció sin aprender a leer o escribir. En vez de ir a clases, los niños y niñas iban a trabajar al campo o en la selva tropical; o simplemente andaban por los alrededores de la aldea sin hacer absolutamente nada.

Retornando a la escuela

Seis años atrás, en marzo de 2002, la vida de los miembros de la comunidad cambió drásticamente cuando representantes de la Iglesia Católica y UNICEF junto con el Ministerio de Educación llegaron al lugar en busca de voluntarios que quisieran convertirse en profesores de sus propias comunidades. La idea era que, en vista de que no encontraban docentes dispuestos a vivir y enseñar en estas remotas aldeas del río Cayapas, era momento de generar capacidades locales.

“Estaba entusiasmado, odiaba ver a los niños, niñas y adolescentes desperdiciar sus vidas sin recibir la oportunidad de ser educados”, dijo Jeffer Basilio, un joven hombre de la comunidad de La Concordia, quien recibió educación primaria y secundaria antes de que las escuelas cerraran sus puertas. “Tuve mucha esperanza en que una escuela volviera a abrirse en mi aldea”.

Jeffer recuerda cómo, a comienzos de marzo, cada mañana un consultor en Educación de UNICEF y dos sacerdotes católicos visitaban su aldea en busca de personas con estudios secundarios finalizados, como parte del esfuerzo de restablecer el sistema educativo en la zona del río. Jeffer tenía muchos deseos de enseñar a niños y niñas de su comunidad e inmediatamente decidió inscribirse en el proyecto de educación.

Jeffer y 33 jóvenes más fueron contratados como profesores, quienes luego de recibir un curso en profundidad sobre pedagogía, ya estaban preparados para empezar a enseñar.

© UNICEF Ecuador/Schiermeyer/2008
Jeffer está explicando las tareas y la división de grupos por el día. Mientras los alumnos más jóvenes aprenden a leer y escribir, los adolescentes resuelven una tarea de matemática en grupo.

 “Mi primer día de profesor estaba muy nervioso”, comentó Jeffer. “Pero cuando sentí la sed de conocimiento de los niños y su entusiasmo por aprender cosas nuevas, enseguida empecé a disfrutar mi nueva tarea. Cada vez que me estanco y no sé cómo manejar a alguno de mis alumnos, recuerdo lo que UNICEF me enseñó durante la capacitación: a enseñar a todos los estudiantes con respeto y paciencia y a nunca castigarlos verbal o físicamente”.

Con fondos del Gobierno, la Iglesia Católica y de UNICEF, 29 escuelas fueron reabiertas y se distribuyeron a docentes y estudiantes materiales didácticos y educativos.

Actualmente, cientos de canoas llenas de niños y niñas con sus uniformes flotan lentamente río arriba o río abajo camino a la escuela. Asisten a escuelas de un solo maestro, es decir, con una sola persona que enseña a 150 estudiantes de diferentes edades. Cada día, Jeffer y sus colegas hacen milagros para alcanzar las metas educativas con paciencia, compromiso y creatividad.

“Tengo que planear muy bien las clases para asegurarme que todos mis alumnos entre 6 y 15 años sigan avanzando en 6 diferentes materias”, dice Jeffer. “Mientras a los estudiantes más grandes les doy una tarea para resolver en grupo, enseño a los más jóvenes cómo escribir el alfabeto”.

María, una estudiante de Jeffer de 8 años de edad, solía quedarse callada cuando le preguntaban qué quería ser cuando grande. Hoy, ella dice que quiere ser profesora para que todos los niños y niñas de la aldea puedan aprender a leer.

Juan, quien empezó a ir a clases a los 10 y ahora ya tiene 14 años, cuenta “me gusta aprender cosas nuevas, soy el único en mi familia que sabe leer y en poco tiempo me gustaría convertirme en doctor para poder ayudar a las personas de mi aldea”.

Abogando por el derecho a una educación

En conjunto con el proceso de incorporación de profesores, UNICEF y sus aliados lanzaron una campaña de abogacía diseñada para convencer a los padres y madres de la zona sobre la importancia de la educación de sus hijos e hijas, al mismo tiempo de informarles que la educación es el derecho de todos y cada una de los niños y niñas.

UNICEF y representantes de la Iglesia Católica en Esmeraldas abogaron con el Ministerio de Educación para proveer a los profesores oportunidades de educación a distancia de manera a que ellos puedan obtener un título académico en enseñanza. Una vez al mes, todos los profesores viajan 4 horas en bote hasta el vecino pueblo de Borbón, donde estudian para recibir su certificación oficial. 

UNICEF evalúa constantemente el desempeño de los profesores y organiza talleres de capacitación. Hasta el momento, 110 profesores recibieron capacitación de UNICEF en temas que incluyen problemas de aprendizaje, lectura comprensiva, matemáticas, métodos de educación simultánea en el aula, abuso familiar y valores, educación para la familia, educación para la vida, el código de la niñez y la adolescencia, así como buen trato de niños, niñas y adolescentes. En el 2008, UNICEF monitoreó y evaluó a 84 escuelas para asegurar que los métodos de enseñanza aprendidos durante la capacitación están siendo implementados por los profesores locales.

UNICEF elaboró además un kit que contiene varios libros y títeres para niños y niñas que busca estimular la lectura y que son utilizados en la actualidad por las escuelas de un solo profesor en todo Ecuador. Gracias al liderazgo de UNICEF y el compromiso de la Iglesia Católica, 4.242 niños y niñas reciben una educación de calidad en el norte de Esmeraldas. La incorporación de profesores de la misma comunidad resultó ser una estrategia exitosa al punto que el modelo será replicado en los próximos años en todo el norte de la frontera con Colombia, empezando en el 2008.

En pocos años, personas jóvenes, comprometidas y con una educación como Jeffer, ya no serán una excepción a la regla sino que se convertirán en una política educativa.

Para mayor información
Eva Lotta Schiermeyer, elotta@unicef.org, UNICEF Ecuador

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a garantizar a los niños y las niñas  el derecho a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, trabaja para mejorar la salud y la nutrición de la infancia; el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad; la educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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