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Gustav dejó su huella en Cuba

© UNICEF/Cuba/2008

Impactante destrucción ocasionada por el Huracán Gustav a su paso por  el occidente de Cuba

El Huracán Gustav, considerado el más devastador de todos los eventos meteorológicos que han afectado a Cuba en los últimos 50 años, cruzó la isla entre la noche del 30 y la madrugada del 31 de agosto 2008.

Gracias a los esfuerzos de prevención coordinados por la Defensa Civil, Cuba no tuvo que lamentar pérdidas de vidas humanas ante la inclemencia de Gustav que sí dejó una importante huella de destrucción en su recorrido por la Isla de la Juventud y la provincia de Pinar del Río.

“Las imágenes transmitidas por los medios, por muy buenas que éstas sean, nunca llegan a reflejar la verdadera dimensión de la catástrofe”,  comenta un reportero recién llegado de la zona devastada. “Cientos de casas destruidas, miles de árboles derribados en las montañas, poblados totalmente arrasados. Es verdaderamente impresionante tener todo ese paisaje ante nuestros ojos”.

La situación que hoy presenta el occidente del archipiélago cubano es verdaderamente dramática. En solo unas horas, la naturaleza decidió cambiar el paisaje de numerosas ciudades y asentamientos poblacionales de la provincia de Pinar del Rio y de la Isla de la Juventud. El 60% del territorio de la provincia de Pinar del Rio se ha visto severamente dañado, mientras que el 40% restante presenta daños de menor envergadura. Hasta el momento, unas 140,000 viviendas han sido seriamente afectadas.

“Parecía una película con muchos efectos especiales”, nos comenta Gretel, una adolescente del poblado de la Fe en la Isla de la Juventud,  que perdió su casa y con ella todo lo que tenía. “Realmente se podía ver volando cualquier cosa, un tanque de agua, la puerta de una casa, un techo, un televisor. Fue una terrible pesadilla”.

© UNICEF/Cuba/2008

El Gobierno cubano y la sociedad civil están realizando grandes esfuerzos para proteger a la población, restaurar los servicios básicos y continuar las tareas de recuperación económica y restauración del entorno natural. Además, se está trabajando en fortalecer la vigilancia epidemiológica en las zonas afectadas.

La mayor parte de las familias (60% de los habitantes) no tienen aún electricidad en sus hogares. Lo mismo sucede en numerosos centros productivos y de servicios.

El acceso al agua potable y condiciones de saneamiento adecuado se ha visto muy afectado en ambas regiones debido a la pérdida de tanques de agua en viviendas multifamiliares e individuales.

La alimentación de la población se ha perjudicado enormemente por los daños en bodegas (tiendas de víveres), almacenes y panaderías.

En cuanto a la salud, se observan serias dificultades en el servicio que brindan hospitales, policlínicos y consultorios médicos de las comunidades.

“Hay muchas personas trabajando para recuperar lo perdido, pero será muy difícil, yo diría que imposible”, nos dice Esther, una anciana pinareña de 75 años. “Vivo aquí desde que nací. Yo les decía a mis nietos que de ciclones no había quien me hiciera un cuento. Y ya ve usted, esto es lo nunca visto”.  Frente a ella, una telaraña de cables caídos y postes eléctricos que no pudieron resistir la fuerza de los vientos.

Un total de 137 torres de alto voltaje fueron arrasadas. Solo en el municipio de La Palma se cuantifican 53 kilómetros de líneas eléctricas primarias afectadas y en otro de los municipios, llamado Los Palacios, el 79% de las viviendas han sido afectadas total o parcialmente. Hay 421 familias se han trasladado y que viven temporalmente en casas de vecinos o parientes.

Las comunicaciones también han sufrido importantes daños y se mantienen interrumpidas en muchos lugares. En la Isla de la Juventud las tres torres más altas, la de radio de teledifusión y la de telefonía con sus casi 20 metros de altura fueron derribadas.

UNICEF, como parte del Sistema de Naciones Unidas, sigue muy de cerca la situación de los niños, niñas y adolescentes y de las familias de ambas zonas afectadas, apoyando los esfuerzos nacionales para la recuperación del país.

Para mayor información
Viviana Limpias, vlimpias@unicef.org, UNICEF Cuba

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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a garantizar a los niños y las niñas  el derecho a sobrevivir y a desarrollarse desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, trabaja para mejorar la salud y la nutrición de la infancia; el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad; la educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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