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Mitigando el impacto de la violencia armada en niños y comunidades: ¿Qué funciona mejor?

Kingston, 7 marzo, 2008- Varios países del Caribe y Centro América solicitaron una serie de intervenciones sociales como una manera crítica de disminuir los altos niveles de violencia que afecta a sus países.

La proliferación y el mal uso de armas pequeñas es un factor relevante en la violencia que afecta a los países de la región. El Caribe y América Latina tienen el mayor índice de violencia armada en el mundo: 42% de homicidios globalmente.

En los últimos dos años, representantes de Jamaica, Belice, Brasil, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití y Trinidad y Tobago se reunieron en Kingston para medir el impacto humano de esta preocupante estadística: el precio devastador y a menudo no cuantificable que pagan los niños y sus comunidades.

Sin embargo los niños y sus familias  no solo son víctimas de la violencia armada, también sufren secuelas indirectas de las consecuencias económicas y sociales de esta violencia.

En Jamaica, 175 niños y adolescentes fueron asesinados en el año 2006. En un estudio reciente, 60% de los niños jamaiquinos de 9 a 17 años reportaron que algún pariente suyo había sido víctima de la violencia y 37% tenían parientes que habían sido asesinados. Solo 28% de los niños respondieron que su vecindario era seguro.

Los participantes de la reunión, organizada conjuntamente por el Ministerio de Seguridad Nacional, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), UNICEF y la Alianza de la Prevención de Violencia (Violence Prevention Alliance), estuvieron de acuerdo en que en sus países respectivos los niños son de manera aplastante victimas de la violencia armada, no la causa. La infancia se ve atrapada tanto entre las formas espontáneas de la violencia como en sus formas más organizadas.

“Los niños son utilizados como prendas en guerras pandilleras y territoriales”, dijo Bertrand Bainvel, el representante de UNICEF-Jamaica. “Son usados para esconder o cargar armas y como vigilantes de enemigos, parecidos a los niños soldados utilizados en otras partes del mundo. Necesitamos leyes mas estrictas que hagan imposible emplear niños de esta manera”.

Uno de los asuntos clave que fue presentado por el profesor Paulo Pinheiro, experto global de violencia contra la infancia, fue el refuerzo de la legislación para proteger más niños, durante su discurso al parlamento jamaiquino.

Antes de la reunión, los niños de comunidades afectadas por la violencia en Kingston contribuyeron con sus puntos de vista sobre el impacto que la violencia armada tiene en sus vidas. Una joven comentó sobre la realidad de su entorno, mencionando que para algunos niños de la ciudad, las pandillas o “shottas” son vistos como “una cosa buena y mala a la vez”, actuando tanto  como una fuente de daño como una generadora de protección para las comunidades.

La consulta reconoció que se han tomado numerosas medidas para contener la violencia armada y mitigar su impacto en los niños y las comunidades. Sin embargo, la falta de coordinación eficaz y los datos insuficientes,  han obstaculizado la capacidad de los países centro americanos y caribeños para superar este complejo desafío.

Los participantes compartieron varios estudios de caso de políticas exitosas y programas que se pueden implementar en cada uno de sus países.

El trabajo de la Iniciativa del Mantenimiento de Paz (PMI) fue destacado como un esfuerzo innovador y prometedor en Jamaica. La  PMI trabaja estrechamente con un grupo de comunidades de alto riesgo del centro de la ciudad para proporcionar mediación, resolución de conflicto y formación de habilidades para la vida y oportunidades que puedan generar ingresos.

El Sistema del hospital de Vigilancia de Heridos, desarrollado y puesto en práctica en Jamaica, también fue comentado positivamente como un buen modelo que podría ser reproducido en otras partes del Caribe y Centro América.

Como resultado de la consulta  surgieron cuatro áreas de prioridad para la acción:

-Establecer y reforzar un ambiente protector legal y político

-Promover una cultura de paz, empezando con intervenciones en los primeros años de vida

-Ofrecer servicios infantiles y juveniles para víctimas y autores

-Coordinación y monitoreo del progreso

Para realizar estas acciones, los participantes enfatizaron en la necesidad que tienen los países de la región sobre concentrarse en el aumento de intervenciones sociales, más que confiar únicamente en la imposición de medidas de vigilancia más fuertes. Dentro de este esfuerzo, los participantes también acordaron que las intervenciones debían comenzar en la primera infancia, y para las intervenciones a nivel de comunidad más directas, se deben reforzar tanto la resolución de conflictos como las habilidades para la vida.

Los participantes también compartieron la preocupación que las estrategias para reducir la violencia armada deben ser reportadas de manera más eficaz para lograr una mejor recolección y uso de datos, que permita informar sobre políticas relevantes y programas.

Para mayor informacion

Allison Hickling,  ahickling@unicef.org, UNICEF Jamaica
Wivina Belmonte, wbelmonte@unicef.org, UNICEF Oficina Regional para América Latina y el Caribe

Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la primera infancia hasta la adolescencia. UNICEF es el mayor proveedor de vacunas para los países en desarrollo, y apoya la salud y la nutrición de la infancia, el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la educación básica de calidad para todos los niños y niñas, y la protección de los niños y las niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.

 

 
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