Programa país

Programa de Cooperación UNICEF Honduras 2012-2016

Objetivos de Desarrollo del Milenio

 

Educación de calidad y protección de la infancia y adolescencia

Acceso a una educación de calidad y protección de la infancia y adolescencia componen la segunda área del Programa de Cooperación 2012-2016. Se constituye en base a varios proyectos:

Acceso a una educación de calidad


© UNICEF Honduras/2011/González

El programa contribuirá a lograr la meta del 85% de acceso a la educación preescolar para las niñas y niños de cuatro y cinco años mediante abogacía a nivel familiar, local y nacional. A día de hoy, esta tasa de asistencia preescolar es de sólo un 45%, y es aún más baja entre la infancia que vive en zonas rurales.

También contribuirá a aumentar la cobertura de matrícula escolar del 90% a un 93%, favoreciendo la estrategia de descentralización de la educación y velando para que ésta no aumente las disparidades geográficas. El país debe aunar esfuerzos para alcanzar esta meta mediante la estrategia de Educación para Todos, que cuenta con importante apoyo internacional.

 

Se hará hincapié en la identificación e incorporación de niñas y niños excluidos del sistema educativo -que actualmente son casi 117,800 y constituyen el 6 % de la población total en edad escolar-, quienes residen en zonas rurales y trabajan, quienes provienen de pueblos indígenas y quienes tienen algún tipo de discapacidad. El ‘Informe estadístico de población escolar con discapacidad y necesidades educativas especiales’ (2010), indica que solamente el 43% del total de niñas y el 57% de los niños con discapacidad se encuentran dentro del sistema educativo.

 

Para promover la retención escolar de la población infantil indígena, se favorecerá el establecimiento y desarrollo de un entorno pedagógico intercultural bilingüe. Se promoverán alternativas flexibles para asegurar la continuidad del derecho a la educación de niñas y niños que trabajan. Se promoverá la incorporación al sistema educativo de al menos 16.564 niñas y niños con discapacidad, que actualmente están excluidos del sistema.

 

La adolescencia hondureña tiene limitado acceso a la educación, ya que solamente seis de cada diez estudian. Su temprana inserción en el mercado laboral les excluye de oportunidades educativas y de otras ventajas sociales. En promedio, comienzan a trabajar a los 14,3 años de edad, particularmente en el sector rural.

 

Se contribuirá a poner en vigencia un sistema nacional de certificación de calidad de los establecimientos escolares. En 2016, se contará con una política nacional de mejoramiento de la calidad de la educación por medio de la descentralización, con un enfoque incluyente. Se contribuirá igualmente a mejorar la calidad, oportunidad y confiabilidad de la información estadística del sistema educativo y al mejoramiento continuo del Registro Nacional Escolar.


Protección de la infancia y adolescencia frente a la violencia, abuso, trata y explotación


© UNICEF Honduras/2010/Salgado

El programa abordará la violencia social, el abuso, la explotación y la trata de personas que afecta especialmente a la población adolescente, para prevenir los efectos negativos en su desarrollo, y acompañará la puesta en marcha de un sistema especial de justicia penal. Contribuirá a formar una imagen social positiva de la adolescencia, a nivel nacional y local, destacando su derecho irrenunciable a la educación como factor para potenciar su desarrollo físico, mental y ciudadano. Se incluirá a la adolescencia indígena y sus características particulares.

La población joven y adolescente es, frecuentemente, quien sufre la violencia en mayor medida: casi la mitad de las víctimas de los homicidios ocurridos entre 2007 y 2009 tenían entre 15 y 29 años. Un promedio de siete jóvenes murió cada día debido a la violencia durante 2010. Un estudio sobre maras y pandillas hecho ese mismo año estimaba que entre sus integrantes hay más de 5,000 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 25 años, incluyendo 900 adolescentes mujeres. Estas personas tienen baja escolaridad y frecuentemente han sido víctimas de violencia intrafamiliar.

 

El Sistema de Justicia Penal Especial, que atiende a la adolescencia en conflicto con la ley, establece que la privación de libertad debe ser la última medida en aplicarse, pero es la modalidad más generalizada para sancionar infracciones penales. Aún queda mucho por hacer en materia de prevención de la violencia social hacia la población adolescente y para ampliar la gama de alternativas de reinserción social de quienes han infringido la ley.

 

Entre los resultados previstos, para el año 2016, se espera que las y los adolescentes -especialmente aquellas personas más vulnerables, como quienes viven en áreas urbanas marginales, indígenas o afrohondureños- estén empoderados y participen en el reconocimiento de sus derechos, con el fin de lograr su máximo potencial mediante el aumento de mayores oportunidades de aprendizaje.

 

Prevención de VIH/SIDA y embarazo adolescente


© UNICEF Honduras/2011/Villeda

El programa también abordará la prevención del VIH-SIDA y el embarazo adolescente. Para impulsar las medidas mencionadas, se buscará forjar alianzas estratégicas con los medios de comunicación social.

Las conductas de riesgo de la población adolescente continúan siendo un reto significativo para el país. El embarazo precoz, que afectó a un 21,5% del total de adolescentes entre 15 y 19 años de edad en 2006, se explica -entre otros factores- por la falta de información suficiente sobre salud sexual y reproductiva y por el inicio de la vida sexual activa a edades cada vez más tempranas: 16 años en las mujeres y 14 años en los hombres, en promedio. La mitad del grupo masculino y un tercio de la población femenina practican relaciones sexuales sin protección. Dos de cada tres casos de nuevas infecciones con el VIH/SIDA se registran en la población comprendida entre los 15 y los 25 años de edad.

Entre los resultados previstos, se espera que para el año 2015, el 80% de la adolescencia de los municipios priorizados cuenten en sus centros educativos con información para la vida pertinente y relevante, con enfoque de género, contribuyendo a la prevención del VIH/SIDA, embarazo y diversas formas de violencia, abuso y explotación. Un año después, se espera que la infancia y adolescencia de estos municipios participen en el proceso de formulación de políticas y programas que les afecten, y generación de habilidades para la vida, que incluye la prevención de VIH, embarazo y diversas formas de discriminación, violencia, abuso y explotación.

 

 
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