Centro de Prensa

Centro de Prensa de UNICEF Honduras

Últimas noticias

Comunicados de prensa

Red de Comunicadores/as Infantiles

Contactos de prensa

Medios aliados

Documentos de referencia

Material audiovisual

 

UNICEF apoya un estudio para conocer la realidad de maras y pandillas en Honduras (07/06/2012)

El informe ratifica la necesidad de priorizar el trabajo social de prevención entre niñas, niños y adolescentes de zonas vulnerables y en riesgo de ingresar en estos grupos

  © Cortesía: Gobierno de Honduras/2012
El director del PNPRRS, Felipe Morales, y la Representante de UNICEF Honduras, Cristian Munduate (derecha), entregan el informe ‘Situación de maras y pandillas en Honduras’ a la Primera Dama, Rosa Elena de Lobo

TEGUCIGALPA, Honduras, 07 de junio de 2012.- Más de 4,700 niñas, niños y jóvenes pertenecen a alguna mara o pandilla en Honduras. La exclusión social y la falta de oportunidades son algunos de los factores que los impulsan a ingresar en estos grupos, que también logran un impacto negativo en la educación al provocar la deserción de estudiantes de sus escuelas mediante extorsiones y amenazas.

Éstas son algunas de las conclusiones del informe ‘Situación de maras y pandillas en Honduras’ (descargar PDF), que fue presentado ayer por el Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNPRRS) con el apoyo de UNICEF para conocer la realidad de estos grupos.

 

Según el estudio, resulta imprescindible poner en marcha nuevas estrategias que respondan a las necesidades de la población en riesgo de ingresar en pandillas, es decir, niñas, niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, miembros de familias desestructuradas o sin acceso a servicios del Estado.

 

Asimismo, afirma que es necesario priorizar el trabajo social de prevención en las zonas más conflictivas y vulnerables del país, e invertir en programas de educación y empleabilidad. También es importante apostar por programas de rehabilitación en los centros penitenciarios para ex miembros de pandillas que desean reinsertarse en la sociedad.

 

Los datos

El estudio fija en 4,728 las personas que pertenecen a maras en Honduras, de las que 447 permanecen en centros privadas de libertad. El 60% de sus miembros viven en San Pedro Sula, y un 21% en la capital, Tegucigalpa. La Mara Salvatrucha (MS13) y la Mara 18 siguen siendo las más numerosas (97%).

 

Destaca la exclusividad y control territorial que ejercen las pandillas sobre diversas ciudades. Existen barrios y áreas donde no hay incursión de la policía ante el control total de la mara, conocidas como ‘zonas sin ley’.

 

Las mujeres, por su parte, forman el 20% de estas agrupaciones. Generalmente, realizan acciones menos complicadas aunque más expuestas al público, como cobrar impuestos o vender droga, lo que también las expone en mayor medida a ser detenidas. Con frecuencia son utilizadas como objeto sexual del resto de pandilleros, y en ningún caso pueden acceder a cargos de mayor jerarquía.

 

  © UNICEF Honduras/2011/Castro
Uno de los participantes en el programa ‘Borrón y Vida Nueva’ apoyado por UNICEF se somete al borrado de los tatuajes realizados durante su pertenencia a las pandillas para facilitar su reinserción

 

“Fuimos adoptados”

Como parte del estudio, miembros y ex miembros de maras privados de libertad participaron en una encuesta que permitió conocer que solamente tenían entre 11 y 20 años cuando ingresaron en las pandillas. “Fuimos adoptados”, aseguran. La mayoría tiene limitadas expectativas de desarrollo personal por su bajo nivel educativo y por la carencia de procesos de rehabilitación en los centros.

 

Sus sueños al recuperar la libertad pasan por encontrar un empleo. Recalcaron la necesidad de recibir del Gobierno una verdadera rehabilitación, ayudas para estudiar, apoyo psicológico, asesoría legal y no ser perseguidos.

 

Impacto educativo

El estudio demuestra que el fenómeno de maras no sólo se manifiesta en barrios y ámbitos familiares, sino también en centros educativos, donde se registran deserciones de estudiantes por amenazas de pandillas. En cinco colegios de Secundaria del Distrito Central, el 91% de docentes encuestados aseguró que sus centros se ven afectados por este tipo de violencia.

 

Ello da lugar a que estudiantes no acudan a clase, a que respondan con violencia o acaben por unirse a la mara, a cambios de escuela o domicilio, o a la contratación de vigilancia privada por parte de sus padres y madres.

 

El estudio revela también que para fortalecerse en las comunidades, las maras ayudar a resolver carencias de muchas familias como alimentación, educación o sanidad, a cambio de recibir favores para ejecutar sus actividades. Por ello, hay muchas personas que afirman que las pandillas les brindan seguridad, y no lo contrario.

 

El informe concluye que las pandillas se han especializado en narcotráfico, secuestros, sicariato y extorsiones, por lo que son responsables de gran parte de la violencia e inseguridad presentes en Honduras. Según el último informe del Observatorio de la Violencia, en el país se registran 20 muertes violentas cada día. En el ‘Estudio global sobre homicidios’, Naciones Unidas coloca a Honduras en el primer país del mundo en tasa de homicidios (82.1 por 100,000 habitantes).

 

Herramienta de prevención

El PNPRRS y UNICEF entregaron el estudio a la Primera Dama hondureña, Rosa Elena de Lobo, quien aseguró que se trata de una herramienta “de enorme utilidad para orientar programas de asistencia y prevención en el problema de la violencia”.

 

El titular del PNPRRS, Felipe Morales, aseguró que el estudio no se realizó con objetivos de represión de estos grupos, sino para “tender un brazo de parte del Estado y buscar un camino mejor para esos jóvenes en riesgo con alternativas distintas”.

 

La Representante de UNICEF Honduras, Cristian Munduate, pidió reflexionar para que el tema no sea tratado con indiferencia, “sino de forma cercana a la vida diaria, lo que implica que todos tienen un papel que cumplir para garantizar una vida plena en el marco de los derechos que tienen las niñas y niños en cada comunidad”.

 

UNICEF apoyó la realización del estudio ‘Situación de maras y pandillas en Honduras’ con asistencia técnica y presupuestaria. Asimismo, también participa en el programa 'Borrón y vida nueva'dirigido a la reinserción de ex miembros de maras mediante su rehabilitación y borrado de tatuajes que los estigmatizan frente al resto de la sociedad.

 

 
Search:

 Email this article

unite for children