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UNICEF: “Que ninguna niña, niño o adolescente se quede sin estudiar en situaciones de emergencia: el retorno a clases debe ser inmediato” (28/10/2011)

  © UNICEF Honduras / 2011 / H. Espinal
Niño de la colonia Altos de Loarque de Tegucigalpa traslada a su hogar un kit de higiene distribuído por UNICEF junto a la Agencia de Cooperación Canadiense durante la emergencia


Tegucigalpa, 28 de octubre de 2011.- Todas las niñas y niños tienen derecho a educación, incluyendo quienes están en situaciones de emergencia y post-emergencia. Las escuelas dan protección y ayudan a restaurar el sentido de normalidad para la infancia, ayudando a sobreponer los traumas emocionales que haya sufrido en casos de desastres naturales u originados por la mano del adulto.

 

En situaciones de emergencia, UNICEF está comprometida a apoyar el retorno a las escuelas de niñas y niños lo antes posible. Las emergencias no deben ser causa de perdida de clases, sino que la escuela debe ser considerada como una herramienta importante para que quienes se vieron afectados encuentren un espacio amigable donde puedan realizar actividades que los distraiga y los ayude en su recuperación psicosocial.

 

Éste es el objetivo del segundo artículo que hace público UNICEF Honduras, con la finalidad de hacer efectivos los derechos de la infancia a la educación y por considerar que el aula es el principal espacio para recuperación y fortalecimiento de su resiliencia después de un desastre natural. En Honduras hemos tenido experiencias ejemplares del retorno inmediato a los centros educativos. “Cuándo hubo la emergencia del Mitch (...) no había nada qué hacer. Menos mal que a los pocos días abrieron la escuela y seguí aprendiendo cosas, nos daban el almuerzo y miraban que estuviéramos bien, ahí me di cuenta que no lo había perdido todo”. Éste es el testimonio de un niño que se albergó junto a su familia en el Trebol en 1998, y que ahora es un joven voluntario municipal en Tegucigalpa.

 

Los docentes y los padres y madres de familia dan cuenta también de la importancia de la continuidad del servicio escolar en emergencias. “Cuándo hubo el terremoto en Marale  todos llegaron al albergue, tenían comida y donde dormir. Menos mal que en la escuela todos los profesores teníamos listo el plan de emergencia, y a los pocos días iniciamos clases con los alumnos”, dice un profesor. “En el terremoto nadie sabía qué hacer, menos mal que la escuela siguió funcionando. Mientras nosotros estábamos en el albergue y trabajábamos en la reconstrucción, nuestros hijos seguían aprendiendo, jugando y estaban protegidos”, señala un padre de familia.

 

Ejemplos internacionales

El drama de los huérfanos del terremoto y del tsunami del pasado 11 de marzo, que causaron más de 27.000 muertos y desaparecidos en Japón, marcó un gran ejemplo del reinicio del curso escolar de manera casi inmediata. En la localidad costera de Rikuzentakata, de 2.300 habitantes, el 10% de la población murió o desapareció arrastrada por el tsunami, que dejó más de “cincuenta niños huérfanos”. Las autoridades locales de inmediato abrieron un centro educativo para ayudarles y continuar el ciclo escolar.

 

Otro ejemplo de rápido retorno a las escuelas es el vivido en las zonas de Somalia afectadas por el tsunami de 2004. Tras pasar de la prestación de socorro de emergencia a la etapa de rehabilitación, lo primero a lo que se dedicaron UNICEF y sus aliados fue a aumentar la tasa de matrícula escolar, a reconstruir los establecimientos sanitarios y a proveer de agua potable a los centros educativos. Las organizaciones comunitarias capacitaron en asesoría psicológica a más de 300 trabajadores de los servicios sociales para ayudar a los niños a superar el impacto psicológico que les produjo el tsunami.

 

Ejemplos como los anteriores son innumerables en los países que, como Honduras, son vulnerables a los desastres naturales. Con el fin de asegurar que la educación continúe durante e inmediatamente después de las emergencias, el Ministerio de Educación colabora con otras instituciones gubernamentales y ONGS en el nivel local para el retorno inmediato a los centros educativos. Las enseñanzas puedan ser impartidas en muchos lugares alternativos de la comunidad como edificios públicos, iglesias, o incluso en espacios abiertos como campos deportivos o debajo de árboles, garantizando siempre la seguridad de niñas y niños.

 

Responsabilidad de todos

En el tiempo de emergencias, la educación es una responsabilidad compartida. No podemos delegarla exclusivamente a las autoridades de educativas. Es responsabilidad de todos. Todos tienen un rol que  jugar: la comunidad, padres y madres de familias, docentes, abuelos y abuelas, miembros de iglesias, adolescentes y jóvenes voluntarios… Todos podemos contribuir para que nuestros niños mantengan la normalidad, teniendo en cuenta que las instituciones educativas deben proporcionar un lugar seguro y estructurado para aprender y jugar.

 

El derecho a la educación no sólo es efectivo en tiempos de normalidad. Debemos trabajar aún más para asegurar su continuidad, especialmente en situaciones de emergencia. Ahora que nos acercamos al final del curso escolar, debemos unir esfuerzos para que quienes han perdido clases por la emergencia causada por Depresión Tropical 12, pueden tener la oportunidad de recuperar esos días. Lo que es bueno para los niños, es bueno para Honduras.

 

 
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