Director Regional de UNICEF conoció problemas y esperanzas de infancia y adolescencia hondureña (26/05/2011)© UNICEF Honduras / 2011 / Eduardo Cálix El Director Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Bernt Aasen, se reunió con unos cincuenta niños, niñas y adolescentes de Honduras para conocer sus problemas y las ideas que plantean para contribuir a solucionarlos. La necesidad de mejorar la educación y la falta de seguridad son las preocupaciones que más inquietaron a las y los participantes del conversatorio.
El encuentro se celebró en el pequeño Centro Comunal de la colonia Roberto Suazo Córdova de Comayagüela, una de las más vulnerables de la zona capitalina. Allí acudieron adolescentes y jóvenes pertenecientes a diversos grupos y organizaciones como los Programas Municipales de Infancia y Juventud, Red de Comunicadores Infantiles, agrupaciones de estudiantes, colectivos de barrio, miembros del programa apoyado por UNICEF ‘Fútbol para la Vida’ o el circo infantil, entre otros.
“Siento que los adultos no escuchamos mucho a nuestra infancia, pese a lo importante que es dotarles de espacios como éste para que planteen sus problemas”, dijo Aasen al inicio del encuentro. Durante cerca de dos horas, el Director Regional de UNICEF escuchó los comentarios de los niños y adolescentes, y comparó que sus preocupaciones son similares a las de la infancia de otros países que visita estos días como la de El Salvador o Nicaragua.
Aasen les preguntó por el motivo por el que más de la mitad de las y los adolescentes de Honduras no asiste a Secundaria. “Influye el alto coste de la vida -le respondió una joven-.Los padres y madres sacan a sus hijos de las clases para ponerlos a trabajar y poder tener dinero para vivir”. Los jóvenes también pidieron que los materiales escolares fueran gratuitos, de calidad y actualizados.
Falta de seguridad
De hecho, Aasen remarcó el hecho de que la adolescencia percibe a la policía como parte del problema y no como una solución. Por ello, abogó por organizar un conversatorio similar al de hoy en el que pudieran participar agentes de las fuerzas de seguridad para conocer también sus opiniones. “Hace falta personal de seguridad más ético y capacitado -propuso otro joven-. ¡Y que se invierta menos en bombas lacrimógenas, y más en libros!”.
“¿Y qué hace UNICEF por nosotros, para qué sirve este conversatorio si ya conocen nuestros problemas?”, preguntó un joven a Aasen. El director regional comprendió su recelo y le contestó. “Nosotros conocemos los datos por estadísticas, pero no por vosotros. Las niñas y niños no podéis reuniros con políticos, pero yo sí. Y en UNICEF queremos transmitirles vuestros problemas tras haberlos escuchado de vuestra propia voz”, aseguró.
La conversación entre el Director Regional de UNICEF y las niñas, niños y adolescentes fue clara, directa y enriquecedora para ambas partes. Los jóvenes, sin embargo, reclamaron de UNICEF un compromiso concreto para que sus reivindicaciones no permanezcan en el aire y se queden sin cumplir.
“Desde UNICEF, nos comprometemos a abrir nuevos foros de debate para que también podáis encontraros con autoridades del Gobierno y escuchen vuestros problemas -concluyó Aasen-. Vosotros podéis ayudar a este país, pero para ello hay que invertir en la infancia y juventud para ayudaros a cumplir vuestros sueños en la vida”. La Convención sobre los Derechos de la Niñez (CDN), la cual enmarca el accionar de UNICEF, reconoce que todos los niños y niñas, incluidos los y las adolescentes, tienen derecho a participar en todas las decisiones que afectan a su vida, de acuerdo con sus capacidades y habilidades en desarrollo.
En ese sentido, UNICEF apoya y prioriza la participación de los y las adolescentes como una manera de manejar por sí mismo sus proyectos, expectativas, sueños, esperanzas y hasta desacuerdos de una manera canalizada.
Durante la última década, UNICEF ha desarrollado su propia capacidad interna de brindar asesoría y liderazgo a los países de América Latina y el Caribe para una amplia gama de actividades, para asegurar que los jóvenes tengan voz en los lugares donde viven y crecen. También ha apoyado la formulación de políticas y programas efectivos relacionados con la participación y compromiso de los y las adolescentes.
A través de la participación, los adolescentes son capaces de ser los arquitectos de sus propias vidas y futuros, desarrollándose a sí mismos y desarrollando a las comunidades en las cuales están involucrados, y convirtiéndose en una fuerza colectiva y creativa para nuevos espacios y momentos que generen un mejor futuro.
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