Historias de vida

Historias de Vida de UNICEF Honduras

 

Un banco de leche humana como almacén de vida

UNICEF visita el BLH de San Pedro Sula, en el que se almacena leche donada por madres voluntarias para alimentar a bebés recién nacidos y se fomenta la práctica de la lactancia materna

  © UNICEF Honduras/2012/Eduardo Cálix
VÍDEO: Eduardo Cálix, de UNICEF Honduras, informa sobre el funcionamiento del banco de leche humana ubicado en el hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula y recoge el testimonio de algunas usuarias

Por Marcos González

SAN PEDRO SULA, Honduras, 26 de julio de 2012.- “Tengo claro que la leche materna es la  mejor para ‘mi princesa’. No hay ninguna leche de fórmula que se compare a dar pecho, es como una vacuna que les inyecta grandes defensas a los recién nacidos”.

 

Quien habla podría ser una médica o enfermera, pero no es más que una joven universitaria. Se llama Roberta Lara, tiene 19 años y acaba de dar a luz a su primera hija en el hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula. ‘Su princesa’ se llama Sara Camila, y en sus primeros días de vida fue alimentada gracias al banco de leche humana (BLH) que opera en este centro con el apoyo de UNICEF.

 

“Estos bancos surgen como apoyo a los casos en que la lactancia materna directa entre madre y bebé no se puede realizar, por ejemplo, cuando el nacimiento es prematuro y el bebé debe permanecer ingresado”, explica la coordinadora de este BLH, la doctora Zulema Figueroa. Entonces, las madres acuden al banco a extraerse su propia leche, que después será suministrada a los bebés que la necesiten tras pasar por un estricto proceso de análisis y conservación.

 

  © UNICEF Honduras/2012/Marcos González
Roberta da el pecho a su hija Sara Camila, convencida de los beneficios de la lactancia materna exclusiva

 

Uno de esos casos fue el de Sara Camila. “Cuando mi hija nació, apenas podía respirar. Mientras la traían en la ambulancia, se quedó sin vida por un momento”, recuerda Roberta. En su proceso de recuperación, permaneció ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos durante más de dos semanas. Y es entonces cuando Roberta conoció la existencia del BLH.

 

“Me explicaron lo que era, y cómo podía extraerme mi propia leche para dársela a mi bebé o almacenarla acá para otros que la necesitaran. Y así estuve viniendo cada día que estuvo ingresada mi hija, todas las mañanas, hasta que llenaba el bote de leche”, relata mientras da el pecho a su niña, que recibió el alta la semana pasada.

 

El caso de Roberta es especialmente llamativo, pues aunque sabía que su hija no podría beneficiarse de su leche durante los primeros días por su delicado estado de salud, ella no dudó en ser donante igualmente. “Si yo no pudiera dar leche, me gustaría que otra persona se la hubiera dado a mi bebé. Si podemos, tenemos que donar”, afirma convencida.

 

La joven no sabía mucho sobre los beneficios de la leche materna, pero ahora habla como si fuera una experta. “Tengo claro que siempre alimentaré a ‘mi princesa’ con leche materna hasta los seis meses. Después la combinaré quizá con otros alimentos, pero hasta entonces, sólo leche materna”.

 

  © UNICEF Honduras/2012/Marcos González
Una usuaria del banco se ordeña manualmente para almacenar la leche que será sumnistrada después a bebés que la necesiten

 

Partos prematuros y madres adolescentes

De los diez mil partos que se atienden cada año en este hospital de San Pedro Sula, el 21% son prematuros y el 34% corresponde a madres adolescentes. “El banco de leche nace para ayudar a esos bebés en condiciones críticas de salud para ayudar a su pronta recuperación”, afirma la doctora Figueroa.

 

Desde su inauguración en 2009, más de 1,300 mujeres han pasado por este BLH. Cerca de cuarenta bebés se benefician cada mes de la leche donada, que han sido más de 200 litros en estos tres años. “El banco está siendo un éxito”, asegura.

 

Además, todo el personal que trabaja en el hospital está visiblemente concienciado sobre la importancia de la lactancia materna y contribuye a su práctica. “Desde que la madre da a luz, ponemos al bebé en su pecho y se facilita que pueda darle leche de manera natural. No permitimos el uso de biberones ni de leches de fórmula en todo el centro”, afirma Figueroa.

 

UNICEF Honduras donó todo el material y equipamiento necesario para la puesta en marcha de este BLH, mientras que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) fue responsable de capacitar al personal. De momento, éste es el único centro de este tipo que funciona en Honduras, si bien pronto comenzará a operar el del Hospital Materno Infantil de Tegucigalpa, también apoyado por UNICEF.

 

  © UNICEF Honduras/2012/Marcos González
Una consejera en lactancia materna muestra la cámara en la que se almacena la leche donada tras pasar un estricto proceso de calidad


Eficaz y económica

La lactancia materna es la práctica más eficaz y económica para reducir el riesgo de que el bebé contraiga enfermedades infecciosas como diarrea, gripe, alergias o pulmonía. De hecho, alimentarle con leche materna en su primera hora de vida evita el 22% de muertes neonatales prevenibles. Pese a algunas creencias, esta leche es suficiente para calmar el hambre y la sed de los bebés durante sus seis primeros meses de vida.

 

Los bebés amamantados crecen más estables emocionalmente y con una mayor inteligencia, pues contribuye al desarrollo del cerebro y está comprobado que las niñas y niños que recibieron leche materna alcanzan un coeficiente intelectual superior. Además, dar el pecho ayuda a que la madre y su bebé formen una relación de amor muy estrecha, que favorece a su desarrollo y crecimiento.

 

Pese a ello, sólo el 29.7% de bebés menores de seis meses en Honduras son alimentados exclusivamente con leche materna, según la ENDESA de 2005. Esta cifra, que ya es de por sí menor a la de otros países de la región (31.4% de El Salvador ó 49.6% de Guatemala), muestra una clara tendencia a la baja en los últimos años: desde 1996 se ha reducido en más de tres puntos, en detrimento del crecimiento y desarrollo de las niñas y niños hondureños.

 

  © UNICEF Honduras/2012/Marcos González
Giovanni es otro pequeño bebé prematuro que bosteza mientras su madre se ordeña en el banco de leche

 

 
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