Historias de vida

Historias de Vida de UNICEF Honduras

 

Una escuela a prueba de huelgas

Pese a los constantes paros por parte del profesorado en todo el país, la escuela Ramón Rosa de Tegucigalpa continúa a diario con sus clases para garantizar la educación de niñas y niños

© UNICEF Honduras / 2011 / Eduardo Cálix
VÍDEO: Niños y niñas como Nazareth pueden asistir a diario a la escuela Ramón Rosa de Tegucigalpa, porque continúa funcionando a pleno rendimiento pese a las huelgas del profesorado

Por Eduardo Cálix / Marcos González

Tegucigalpa, 1 de agosto de 2011.- Como cada mañana, Nazareth llega puntual a clase. Aparece sonriente, vestida con su uniforme y de la mano de su abuela Regina, quien la acompaña cada día hasta la escuela Ramón Rosa de Tegucigalpa. Nazareth es feliz, porque ir a clase le permite aprender muchas cosas y reencontrarse con sus compañeros y compañeras. Por desgracia, no todas las niñas y niños de Honduras pueden disfrutar de ese derecho.

 

En este mismo día, de hecho, muchos de los centros educativos públicos en el país amanecen cerrados. El motivo no es otro que una nueva huelga del profesorado, lo que ya se ha convertido en un conflicto histórico en el país. La principal consecuencia es que unos dos millones de estudiantes como los amiguitos de Nazareth siguen durmiendo  a esta hora. Pasar varias semanas sin acudir a clase ya no ocurre sólo en períodos de vacaciones

 

El conflicto está ciertamente enquistado. Las centrales magisteriales exigen que se respeten sus condiciones salariales aprobadas por ejecutivos anteriores. El Gobierno, por su lado, pide prórrogas ante la falta de fondos públicos para cubrir unas deudas millonarias.

 

Mientras tanto, y ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo entre ambas partes, los únicos perjudicados son los niños, niñas y adolescentes de Honduras. El curso pasado, por ejemplo, los días de clase impartidos no fueron más de 140, pese a que el Estatuto del Docente fija el número de jornadas lectivas en 200 al año.

  © UNICEF Honduras / 2011 / E. Cálix
Nazareth, junto a su abuela Regina, acude contenta cada día a la escuela pese a que muchos otros centros educativos en Honduras permanecen cerrados por las huelgas

 

Un oasis para la educación

Pero frente al cese de labores generalizado, como en una especie de oasis, la escuela de Nazareth continúa funcionado cada día a pleno rendimiento. Sus 36 maestros y maestras tienen muy claro su objetivo y su fuerte compromiso por la educación de la infancia.

 

“Existe un gran compromiso con los padres de familia por el apoyo que nos dan, así que lo que hacemos es participar en las actividades gremiales en el tiempo fuera de nuestra jornada de trabajo”, explica la directora de la escuela, Nohemy de Tovar.

 

En efecto, el involucramiento de madres y padres en los problemas del centro es clave para su buen funcionamiento. Regina, la abuela de Nazareth, ha visto a pasar a cuatro de sus hijos por esta escuela. Ahora, se muestra feliz de colaborar en la educación de su nieta como secretaria de la Junta de Padres y Madres.

 

Ella explica los motivos por los que la actividad en la escuela se mantiene día a día, pese a las presiones externas. “Nosotros estamos constantemente aquí, pendientes de las necesidades, para que el ambiente sea pedagógicamente aceptable. Mientras, los maestros se sacrifican porque se deben también a sus bases magisteriales, pero anteponen todo eso al compromiso que tienen con nosotros. Por eso cuentan con todo nuestro apoyo”, resume.

 

El diálogo y cooperación hacen que en la escuela Ramón Rosa exista el entendimiento que aún no se ha conseguido entre las partes en conflicto. Todo por un bien común: que las niñas y niños puedan acceder a una educación de calidad. UNICEF aboga por el respeto a este derecho tan básico como necesario para la infancia. Mientras, padres, madres y profesorado de esta escuela trabajan para tener cada día aulas llenas de niñas y niños a quienes enseñar el valor del diálogo y el entendimiento.

 
© UNICEF Honduras / 2011 / E. Cálix
Nazareth, junto a sus amiguitos, disfruta del derecho de toda la infancia a recibir una educación de calidad gracias a la cooperación entre padres, madres y profesorado de su escuela

 

 
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