Historias de vida

Historias de Vida de UNICEF Honduras

 

UNICEF crea un juego de mesa que previene contra las situaciones de riesgo en las escuelas de Honduras

Vídeo: Eduardo Cálix / Texto: Ianire Molero

Tegucigalpa, Honduras-. Estamos en la Escuela La Isla, un centro ubicado en Tegucigalpa en las inmediaciones del río Choluteca que atraviesa la ciudad. En junio de este año, la escuela se inundó con el paso de la tormenta tropical Ágatha, que provocó el desbordamiento del río, como es frecuente con las lluvias en la capital de Honduras después del huracán Mitch de 1998.

Su directora, aún emocionada, recuerda los destrozos que dejó en sus aulas la tormenta Ágatha: “Lloré al ver la escuela inundada. Perdimos todo: libros, proyectores, material audiovisual y didáctico, mesas… tuvimos que empezar de cero. Esta capital es muy vulnerable y nuestro centro escolar está en una zona de alto riesgo”.

La escuela que visita UNICEF y el popular mercado contiguo son algunas de las zonas que acaparan las páginas de los medios de comunicación hondureños durante las lluvias.

Vilma abandona su silla y señala con la regla una línea en la pared cercana al techo que recorre el aula: “Hasta aquí llegó el agua”, expresa. Los gruesos rayones en los tabiques y los vacíos del mobiliario escolar que “antes sí estaba” son los únicos rastros de Ágatha en unas clases en las que, tres meses después, fluye la normalidad.

Jugar a prevenir desastres

Las pizarras presentan dibujos de animales. “Son de la clase anterior. Nos han enseñado que tenemos que cuidar los bosques”, aclara Fátima, una niña de nueve años que lanza los dados en un tablero de colores. Tras mover ficha, comienza el duelo de preguntas entre sus compañeros de grupo, que también asisten a esta partida: ¿cómo actuar ante un huracán? ¿Cómo protegemos la escuela ante una situación de emergencia? ¿Cómo se hace una evacuación del aula?

Se reúnen en torno a “Riesgolandia”, un juego de mesa para niñas y niños creado por UNICEF que pretende instalar una cultura para la gestión del riesgo con los más pequeños en las escuelas de Honduras, uno de los países de América Latina donde los desastres naturales son fenómenos continuos cada año.

Marilia Flores es una de las maestras que guía “Riesgolandia” en esta jugada. “Antes, por ejemplo, no mirábamos el pronóstico del tiempo y ahora lo seguimos rigurosamente y guardamos el material escolar en zonas seguras”, explica. La profesora manifiesta que durante el fenómeno que vino después, el huracán Mathew de septiembre, sus pérdidas no fueron ni un cuarto del desastre que ocasionó Ágatha, cuando aún no habían recibido las directrices del plan de acción.

“Maestros” en gestión

“Riesgolandia” es la versión para niños de la Guía metodológica sobre gestión de riesgos para docentes que UNICEF desarrolla desde hace cinco años, junto con el Ministerio de Educación de Honduras y la organización no gubernamental GOAL. La maestra Flores es una de las docentes que ha recibido la formación: “Ahora tengo conciencia del riesgo”, remarca, mientras saca un cartón de preguntas.

La meta de UNICEF con este programa es construir una cultura para la prevención de desastres en las escuelas e impulsar la educación ambiental, un propósito enmarcado en la consecución del séptimo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

En este sentido, el papel del docente es fundamental. “El maestro tiene que saber y enseñar a sus alumnos a prevenir el riesgo, a prepararse ante él y a sobreponerse cuando haya pasado. Se debe contar con un plan de seguridad escolar, mapas de riesgo y saber responder ante situaciones de emergencia”, explica Zulema Herrera, del Departamento de educación y comunicación ambiental del Ministerio de Educación. “Se dan los grandes tips de la gestión del riesgo”, añade José Ramón Salinas, coordinador de GOAL en Honduras.

Además, UNICEF incluye la “Escuela portátil” en su plan sobre gestión de riesgos en las escuelas. Se trata de una maleta con el material didáctico imprescindible para que la infancia damnificada continúe su educación durante las emergencias en los albergues, unos espacios que generalmente son escuelas.

Los alumnos de la Escuela La Isla siguen jugando a “Riesgolandia” con la maestra Marilia. Se ríen y broman entre ellos mientras enumeran la lista de normas a seguir ante un fenómeno  como el que vivieron hace apenas cuatro meses. Fátima levanta la vista del tablero y despide a la visita de UNICEF: “Es como aprender jugando, ya no tengo miedo de volver a perder los materiales del aula”.

 

 

 
Search:

 Email this article

unite for children