Los jóvenes buscan opciones en Ciudad EspañaEste barrio prefabricado a 40 kilómetros de Tegucigalpa es la residencia de 1.300 familias damnificadas por el huracán Mitch. Es autogestionada y presume de tener todo lo que una ciudad necesita para ser considerada como tal. El problema es la falta de alternativas para las niñas, niños y jóvenes en una población donde el 60 % es menor de 30 años.
Ciudad España, Tegucigalpa, Honduras.- Es fácil encontrar en Tegucigalpa a alguien que conozca este vecindario del extrarradio, ubicado a 40 kilómetros de la capital de Honduras. Ciudad España es el séptimo asentamiento del Valle de Amarateca, un conjunto de núcleos habitacionales que surgieron a raíz del huracán Mitch con los pobladores de las barriadas de Tegucigalpa que se tragó el huracán. Hoy, esta villa post Mitch vigila la carretera del Norte desde su anclaje en el Valle de Amarateca. Por esta vía peregrinan centenares de carros capitalinos que diariamente ven el grupo de casas prefabricadas colarse entre el verde del paisaje hondureño. "Los jóvenes estamos fregados" Vanesa González, la presidenta del Comité de Jóvenes de la comunidad, se reúne los sábados para organizar cursos de prevención de violencia y drogadicción. “El trabajo está bien fregado para nosotros porque los dueños de las maquilas no nos contratan. Somos de Ciudad España y hay prejuicios porque esta zona es considerada de alto riesgo por las pandillas juveniles”, explica esta activa joven, comerciante de ropa a domicilio. “Nos hace bien reunirnos y hablar de nuestras inquietudes. Hay quienes tienen problemas de drogadicción y aquí se sienten con libertad para hablar. Los jóvenes somos el presente, no el futuro”, argumenta. Arte Acción, formada por jóvenes artistas y profesionales del área social, lleva diez años trabajando con programas de prevención de violencia a través del arte y talleres culturales en el Valle de Amarateca. Es la única opción en esta zona puerta del Centro Comunitario junto a un mural que homenajea a las víctimas del Mitch. Hoy es un día especial para el barrio: es domingo y el grupo Brodas imparte un taller de hip hop. El Centro Cultural de España en Tegucigalpa, en colaboración con la ONG Arte Acción, ha gestionado su llegada desde Barcelona. Guasa no quiere unirse porque le “da pena” entrar sin zapatos, se le “estallaron jugando al fútbol”. Y también por trabajar. Estudia 4° grado, pero diariamente baja a la estación de autobuses de Tegucigalpa a vender agua después de la escuela. Se acercan “Toni, el vaca” y Checho. Sus familias ya eran vecinas en el albergue, antes de trasladarse al barrio. “A veces vemos fotos de los años del huracán; la mamá de Guasa se veía bien bonita”, comentan. La madre de Guasa tenía un puesto de dulces en Tegucigalpa. Para ella, como para la mayoría de las familias, la venta era más fácil allí porque no pagaba los 40 lempiras de autobús que ahora resta de los 120 que gana diariamente con la venta de chicles.
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