La pesadilla de una familia en un albergue capitalino
Tegucigalpa, octubre de 2009-. La escuela 14 de julio, ubicada en el barrio el Bosque de Tegucigalpa, es ahora la vivienda de doña María Mendoza, sus cuatro niñas y su hijo varón. Desde el domingo anterior las fuertes lluvias que azotan el territorio nacional le arrebataron su humilde casa situada en la colonia marginal Altos del Edén.
Doña María contó su historia con lagrimas en sus ojos: “el agua arruinó todas las paredes de mi casa y he tenido que venirme a este incómodo refugio junto con mis hijos porque no tengo otro lugar a dónde ir”. "El agua arruinó las paredes de mi casa y vine a este incómodo refugio con mis hijos porque no tengo otro lugar a dónde ir" Los enseres de esta mujer y sus hijos son varias bolsas de ropa, la vieja estufa de gas, alguna que otra cacerola y varias colchonetas. Estas son las únicas pertenencias que lograron sacar tras ser evacuados por las autoridades municipales después de que la ciudad fuese azotada por una fuerte lluvia.
Con la tristeza reflejada en su rostro, doña María relató que aunque el refugio donde fue reubicada no es cómodo, se siente segura de que sus cuatro niñas y su niño se encuentren a salvo ante cualquier deslizamiento de tierra o inundación. A esta mujer de unos 50 años la embargan, no obstante, dos preocupaciones: el poco alimento y la cantidad de personas que están llevando a la escuela que, hoy, es su único hogar.
“El problema es que aquí no podemos ni salir a trabajar, yo siempre me he dedicado a lavar ropa, pero en esta situación es imposible. Aquí estamos solo a la caridad de la gente”, comentó mientras sus inocentes niñas jugaban en las colchonetas asignadas para dormir.
Un drama general La situación de doña María es muy parecida a la que viven las más de 500 personas que afectadas en la capital por las constantes lluvias caídas desde la semana anterior en todo el país. De acuerdo a las cifras del Comité de Emergencia Municipal (CODEM) en la capital hondureña, 556 personas fueron directamente afectadas y, entre ellos, la mayoría son niñas y niños que han sido albergadas en 11 centros. La mayoría son escuelas públicas que han habilitado para mantenerles a salvo porque viven en zonas de derrumbes e inundaciones.
Doña María asegura no comprender por qué en los últimos días ha llovido tanto en el país, pero sí entiende muy bien que a sus hijos les urge el alimento, el calzado, la ropa y las medicinas, igual que al resto de las personas que habitan en los albergues.
Ayuda Ante la difícil situación que viven estas familias capitalinas procedentes de las zonas más vulnerables, diferentes organizaciones nacionales e internacionales con sede en la capital se han sumado a los esfuerzos del CODEM. Igualmente, la Comisión Permanente de Contingencia, COPECO, aseguró que se ha dispuesto de 10 millones de lempiras para enfrentar las emergencias por las lluvias en la capital y el resto del territorio nacional
Además, al apoyo se han unido los medios de comunicación, quienes desde comienzos de la semana hacen llamados de solidaridad a la población para que puedan hacer llevar hasta sus oficinas víveres, ropa, frazadas, colchonetas, medicinas y utensilios de cocina para proveer a las familias damnificadas. (Historia tomada de Diario El Heraldo adaptada para UNICEF)
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