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BECATÓN

 

La Beca Escolar, un estímulo para no abandonar la escuela

© UNICEF/Gua/EPrieto
Damaris es una de las alumnas más destacadas de su clase.

Damaris Amanda Car Larios tiene 10 años. Estudia tercer grado en la Escuela Oficial Rural Mixta de Santa Isabel, Chimaltenango y, es una de las quince estudiantes de su escuela que este año se beneficiaron de una Beca de la Niña Rural, programa que el Ministerio de Educación inició en 2004.

Damaris responde perfectamente al perfil de niña becada. Proviene de una familia numerosa de trece hermanos, la economía familiar es bastante débil, sus progenitores son analfabetos y lo que es más importante, demuestra gran interés en aprender y continuar estudiando. Fue por esto por lo que la Junta Escolar de su escuela decidió que ella sería una de las niñas que recibiría la ayuda de 300 quetzales anuales.

Consuelo Larios, mamá de Damaris, explica la gran ayuda que supuso la beca de su hija: “Mi marido es agricultor. Ahorita anda trabajando el frijol y la milpa. Pero mayormente vivimos de los cochitos (cerditos). Compramos y vendemos cochitos más grandes. Pero un dinero fijo nunca tenemos. Digamos… cada quince (días) no entra pisto” y continúa, “yo le cuento en confianza, cuando llegó la beca sí me ayudó porque yo estaba en un mal momento y no tenía nada de pisto.”

La maestra de Damaris se deshace en elogios con su alumna: “Le gusta el estudio. Es muy inteligente, muy servicial, cuando uno necesita algo, ella siempre se ofrece. Se ve que le gusta mucho venir a la escuela.” Y es cierto, porque a pesar de la gran timidez con la que Damaris habla, en un tono de voz casi inaudible, no titubea en asegurar que “me gusta mucho la escuela. Aprendo mucho y quiero seguir estudiando.”

© UNICEF/Guatemala/EPrieto
Ella asegura que desea finalizar sus estudios de primaria y así poder tener un mejor futuro.

La importancia del apoyo familiar

Tres de sus hermanos vienen a diario a la escuela con ella y en casa siempre los apoyan para que continúe estudiando “Mi papá me dice que siga en la escuela y que no falte. Mi mamá me dice que preste atención a la maestra” y aclara que “desde que me dieron la beca mis papás estuvieron más contentos”, explica Damaris.

Y Consuelo reafirma su interés por que estudien: “Sí, a mí sí me gustan que estudien. Tan siquiera que sepan leer un poco. Siempre estudian hasta que quieren. Por ejemplo el varoncito yo lo mandé hasta sexto y ya no le gustó seguir.” Sin embargo, el hermano mayor de Damaris no tuvo la misma suerte, eran tiempos peores para sus papás y no pudieron permitirse el lujo de que su hijo fuese a la escuela “él si quería seguir en la escuela, pero antes andábamos muy mal económicamente y no se pudo. Desde los 10 ó12 años él ya estaba trabajando con mi marido.”

Consuelo es consciente de que Damaris es buena para estudiar, “a ella sí le gusta la escuela. Los puntos que ella saca son más que el resto de la familia. Ella es más responsable. Yo le digo que estudie hasta donde quiera y nosotros podamos”.

“La beca es un incentivo para las familias y para las niñas. El poder contar con ese aporte económico que ellas necesitan tanto facilita su continuidad en la escuela”, explica Irma Socop, Coordinadora del Servicio a la Comunidad, de la Dirección Departamental de Educación de Chimaltenango.

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF ha lanzado BECATÓN, un llamado a la solidaridad de los guatemaltecos orientado a recaudar fondos para financiar becas para niños y niñas en extrema pobreza que aún se encuentran excluidos del sistema educativo. La meta inicial consiste en la recaudación de diez millones de quetzales que servirán para financiar 25 mil becas de 400 quetzales cada una, y conseguir así, aumentar el número de estudiantes de prima-ria que, al igual que Damaris, reciban este estímulo para terminar sexto de primaria.

Texto y fotografías: Elena Prieto

 

 

 

 

BECATÓN

Becatón, un llamado a la solidaridad

Ensayo fotográfico: Historia de Keily (flash)

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