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Mejora el saneamiento, mejora la salud

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© UNICEF/Gua06/ElenaPrieto
Delia y Douglas nos muestran los sistemas de agua y saneamiento de su escuela.

“¡Ahora están más limpias!”. Así de contundente es la frase que Douglas utiliza para definir las nuevas letrinas de su escuela. Douglas Agustín tiene 8 años, estudia segundo grado de primaria en la Escuela Oficial Mixta de Capucal Centro, La Unión, Zacapa, y desde hace un año disfruta a diario de un sistema de letrinización mucho más higiénico en su escuela y en su casa.

Cincuenta estudiantes asisten a diario a la escuela, en la que en una sola aula se mezclan los estudiantes de los seis grados de primaria y la única maestra reparte su tiempo entre todos ellos. Durante las largas horas lectivas, las peticiones para ir al baño de los niños y niñas son continuas. Una vez finalizada la jornada, los estudiantes barren el suelo del aula, la maestra presiona el cierre hidráulico de la letrina y la escuela queda lista para albergar a los estudiantes al día siguiente.

Las nuevas letrinas, financiadas por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, vinieron a sustituir a las letrinas tradicionales simples que aún se mantienen en una de las esquinas del patio de la escuela. Las nuevas, más cercanas al aula, hacen que la visita al baño de los alumnos sea más agradable y reduce las enfermedades que fácilmente se reproducen en los pozos o fosas. “Antes era feo porque iba al baño y estaba todo lleno de moscas y mosquitos y me picaban”, explica Douglas.

“Este nuevo sistema de letrinización utilizado en la escuela es de letrina de cierre hidráulico con pozo ventilado. Además, el asiento es de fibra de vidrio que facilita mucho su limpieza” explica Carlos Rivera, de la Oficina de Planificación Municipal de La Unión.

Además, en la actualidad, junto a los baños, existe una pila con agua corriente en la que los niños y las niñas se lavan las manos antes y después de la visita al servicio. “La seño nos ha enseñado a lavarnos las manos cuando vamos al baño así estamos menos veces enfermitos” añade Delia, hermana mayor de Douglas.

Sistema mejorado también en los hogares

Después de clase, Delia y Douglas se dirigen a su casa. Allá su mamá, Julia García, los espera. Su papá y sus dos hermanos mayores “andan trabajando en el campo”. Ella acaba de terminar los oficios de la casa y está peinando su cabello recién lavado antes de empezar a preparar el almuerzo.

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© UNICEF/Gua06/ElenaPrieto
Delia y su mamá, están orgullosas de la nueva letrina que poseen.

“Esta letrina es mejor. Está siempre más limpia, aunque la limpio más. Antes lo hacía cada tres días, ahora cada siete y se mira siempre bonita. Es menos fría. La otra era de mezcla, y te sentabas y estaba bien fría”, cuenta Julia. “Tampoco huele mal y ya no hay moscas porque ahora salen por el tubo de arriba” añade.

La letrinización y saneamiento ambiental resulta un tanto deficiente en el municipio de La Unión. De las cerca de 5,000 viviendas que conforman los 59 centros poblados 3,200 poseen letrinas; 600 drenajes y 1,200 no poseen ningún servicio. Por ello, el sistema de letrinización que poseen todas las viviendas de Capucal Centro, financiado por UNICEF, es un ejemplo para el resto de aldeas del municipio.

“En las viviendas el sistema utilizado es de letrinas mejoradas de pozo ciego ventilado y también tienen asientos de fibra de vidrio con tapadera que reducen olores” añade Carlos Rivera.

Poco entiende Douglas de los diferentes sistemas de letrinas que existen en el mercado. Pero lo que sí sabe, es cómo ha cambiado su vida con el nuevo sistema. Y superada la timidez inicial, ahora  cuenta uno de sus secretos mejor guardados. “Antes tenía que caminar un poco para ir a la letrina porque no estaba aquí, estaba algo más lejos. Por las noches si tenía que ir despertaba a mi mamá para que viniera conmigo, porque a mí me daba miedo. Estaba bien oscuro y no quería ir solo. Ahora ya voy siempre solo”.

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