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El filtro de la vida, agua potable

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© UNICEF/Gua07/Lorena Seijo
El agua purificada es saludable y previene enfermedades gastrointestinales.

Tras el paso del huracán Stan por Guatemala cientos de familias tuvieron graves complicaciones de salud debido a las infecciones que provocaron las inundaciones. La mayoría de estas dolencias eran producidas por la contaminación del agua que consumían, proveniente de pozos artesanales.

El agua de los ríos, los pozos, las letrinas y los drenajes se mezclaron y el consumo de líquidos se hizo casi imposible. Como una de las medidas para paliar las afecciones que estaban padeciendo gran parte de la población guatemalteca que vivían en comunidades del área rural, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) promovió la limpieza de los pozos y la entrega de filtros para purificar el agua.

Doscientas comunidades de ocho departamentos del país (Jutiapa, Santa Rosa, Escuintla, San Marcos, Retalhuleu, Suchitepéquez, Sololá y Huehuetenango) fueron beneficiadas por este proyecto, que hasta la actualidad sigue siendo reforzado por el Ministerio de Salud y la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP).

La comunidad de Los Chatos, municipio de La Gomera, departamento de Escuintla, fue una de las más afectadas por la tormenta, y a su vez, una de las beneficiadas por este proyecto de limpieza de pozos (130) y de entrega de equipos (60) para filtrar el agua.

La familia Noriega Ríos, conformada por el matrimonio de Olimpia y Mario, sus cuatro hijas y sus 13 nietos, fueron parte de los promotores comunitarios que apoyaron a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales para ejecutar conseguir que Los Chatos volviera a tener agua potable.

“El mal estado del agua provocaba que a cada rato tuviéramos que llevar a los niños y a los mayores al médico, siempre con infecciones de estómago, diarrea o calentura”, comenta Siomara Noriega, mientras sostiene entre sus brazos a su bebé de un año, el más pequeño de la familia.

Sus viviendas de madera, construidas al lado de una laguna, y sin servicio sanitario, ni sistema de agua entubada los convierte en blanco fácil de las enfermedades, incluida el paludismo, que se acrecienta en los meses de lluvia, de mayo a octubre.

Los Noriega ayudaron con la limpieza de los pozos y se encargaron de que las familias de Los Chatos recordaran echarle, cada día, la pastilla de cloro en sus pozos artesanales. Las cinco mujeres de la familia son parte del grupo comunitario coordinado por la SOSEP, por lo que asisten a los cursos de capacitación sobre temas de salud y alimentación, además de gestionar nuevas ayudas para su comunidad. Lo último en llegar han sido las estufas de leña y las letrinas de paneles solares.

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© UNICEF/Gua07/Lorena Seijo
La niñez es quien más sufre cuando beben agua contaminada, es importante puedan tener agua segura.

Los filtros de agua vinieron a cambiar parte de la vida de los Noriega y sus vecinos, ya que ahora pueden beber con toda confianza y en cualquier momento del día el agua que sale del sistema de purificación. “Ya no nos enfermamos tanto, además nos ahorramos lo que tendríamos que gastar en comprar agua embotellada”, dice Siomara. Ni ellos ni sus vecinos hubieran podido costear la compra de un tambo de agua purificada cada tres días, ya que ello supondría un gasto de Q130 al mes, insostenible para una familia de escasos recursos. Las altas temperaturas que se dan en los departamentos del sur y el oriente del país hacen imprescindible que, sobre todos  niños, ingieran líquidos cada pocas horas, para evitar la deshidratación.

El procedimiento para purificar el agua es sencillo. “Sólo hay que verter el agua sucia en el depósito de plástico, el líquido va cayendo poco a poco ya limpio en otro depósito que tiene instalado un chorro para poder llenar directamente el vaso de agua, y  cada ocho días, hay que limpiar la esponja, pero sólo con agua, nada de cloro”, cuenta Olimpia, mientras nos muestra lo fácil que se desmonta el sistema.

El contenedor plástico es móvil y liviano, por lo que puede ser ubicado en cualquier lugar. En menos de un día alrededor de cinco litros de agua son purificados.

Los pozos artesanales suelen estar a ras de suelo por lo que se contaminan con facilidad, además algunos están hechos de metal por lo que al oxidarse, depositan los residuos en el agua que se va a consumir.

Aunque el centro de salud llega a la aldea a darles medicamentos, en casos como afecciones respiratorias graves o dengue, muy habituales por la humedad del área, tienen que desplazarse al municipio de la Gomera. Rolando Sánchez, inspector de saneamiento ambiental del Ministerio de Salud, ha sido quién más los ha apoyado.

“Nos hace falta que las familias colaboren y se capaciten para que puedan aprovechar los apoyos que les damos lo más posible”, afirma. Sánchez espera que para la próxima temporada de lluvia la comunidad de Los Chatos ya pueda tener agua entubada. “Estamos haciendo las pruebas del agua a los pozos en el laboratorio, si es potable, la municipalidad ha decidido hacer el sistema de tuberías”, añade.

Esta es la esperanza de muchos guatemaltecos que mantienen la ilusión de poder algún día abrir un grifo en su casa y que el agua caiga lista para beber, o por lo menos, para cocinar, sin necesidad de cargar los cubos del pozo y después purificarla. Pero de momento, mientras esto sigue siendo un sueño y no una realidad, los filtros y la limpieza de pozos les salvan la vida.

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