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Parlamento de la niñez y adolescencia

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© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Yolanda repasa la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia en su casa de Llanos del Pino en Quetzaltenango.

El deseo de darle voz a la infancia y a la juventud guatemalteca

La juventud de Yolanda Cupil, quiché de 15 años, contrasta con la facilidad con la que se refiere a conceptos, a veces tan difíciles de explicar, como son la democracia, la participación civil, la tolerancia o los derechos de la niñez. La claridad de su exposición, definitivamente, sorprende. “Queremos generar un mundo justo y participativo donde se pueda tomar en cuenta a toda la niñez y a la juventud” es una de esas frases que dan cuenta de que ella sí sabe de qué habla.

Este proceso de aprendizaje e interiorización de ciertos términos inició hace unos cinco años y tuvo un logro importante cuando en noviembre de 2004 Yolanda –junto a otros 109 niños, niñas y jóvenes– conformaron el primer Parlamento de la Niñez y la Adolescencia en Guatemala.

¿Cómo inició todo?

Sentada en una silla de madera, en la casa de su familia en la comunidad Llanos del Pino, en Quetzaltenango, Yolanda inicia a contar su historia: “En el año 2000, participé en un curso de corte y confección de la Asociación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral, Aso-ciación IDEI. No sólo aprendí eso, sino que estando allí, nos dieron unas charlas sobre los derechos de los niños, que, como se sabe, no se cumplen en Guatemala”.

A Yolanda le gustó la experiencia y, a raíz de ello, participó en varias actividades departamentales en Quetzaltenango para dar a conocer esa realidad. “A varias personas nos interesó más el tema y decidimos hacer un grupo llamado Luz y Vida, en julio de 2002”. ¿Por qué ese nombre? “Porque queremos salir a la luz, defender nuestros derechos, salir de la oscuridad y vivir plenamente”, indica Yolanda.

Desde su inicio, Luz y Vida, con el apoyo de la Asociación IDEI, “inició la búsqueda y unión de diferentes esfuerzos con otros grupos, siempre con al objetivo de dar voz a los niños y hacerlos partícipes de su propio desarrollo”, señala José Yac, de la Asociación IDEI.

Poco a poco, la idea de crear un Parlamento de la Niñez y la Adolescencia fue tomando forma y la articulación de grupos de niños y jóvenes a nivel regional –alrededor de Quetzaltenango– se convirtió en una coalición de esfuerzos nacionales, en 2003. “Tuvimos actividades importantes: se realizaron varias cumbres, se creó la “Guía de participación en la toma de decisiones”, nos reunimos con los candidatos a las Elecciones Presidenciales para que se comprometieran en el apoyo a la niñez y juventud, realizamos caminatas para exigir nuestros derechos, se colocaron vallas...”.

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© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Gracias a su liderazgo, Yolanda se ha convertido en un ejemplo para otros niños y jóvenes.

El camino para la conformación de un Parlamento de la Niñez y la Adolescencia estaba allanado y, según explica Yolanda, se inició el proceso de elección, tomando como base la siembra de maíz: “Primero, hay que buscar las mejores mazorcas, luego hay que trabajar la tierra y después dar los pasos que se necesitan para lograr una buena cosecha”.

Esta dinámica se tradujo en buscar líderes en cada comunidad con el apoyo de maestros, comadronas y sacerdotes mayas, entre otros. Después, se definieron candidatos a nivel municipal y, más tarde, a nivel departamental. Finalmente, con el apoyo de instituciones como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, se realizaron 7 encuentros regionales –en Quetzaltenango, Huehuetenango, Retalhuleu, Ciudad de Guatemala, Chiquimula, Alta Verapaz e Izabal–, de donde surgieron los 110 niños, niñas y jóvenes que conformarían el Parlamento, en noviembre de 2003.

Yolanda fue superando todas estas etapas. “Cada uno de los líderes tenía que hacer una exposición sobre un problema a superar como el maltrato infantil, el abuso sexual, la pobreza... Yo elegí la discriminación racial, porque siempre se nos discrimina por el color de la piel, el traje que portamos o nuestro idioma”, señala Yolanda.

Nuevas capacitaciones

Una vez electos, los miembros del Parlamento –conformado por un 60% de niños mayas, un 33% ladinos y un 7% garífunas y xincas– reforzaron sus conocimientos, también a través del apoyo de UNICEF. Los 110 jóvenes diputados recibieron capacitaciones en Derechos Humanos, derechos de la niñez, Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia y, por supuesto, en técnicas parlamentarias para ir aprendiendo e interiorizando el juego político.

Ahora, se presentan nuevos retos. “Hay que darle fuerza a esta iniciativa, por lo que buscamos que el Congreso “verdadero” institucionalice el Parlamento de la Niñez y la Adolescencia para que se convierta en un ente de consulta permanente donde los más jóvenes aportemos”, señala Yolanda.

Ella sabe que el proceso será difícil, pero también es consciente de que con el tiempo los objetivos se van alcanzando. “En el camino podemos tropezar varias veces, pero también podemos decidir seguir adelante, para lograr la realidad que queremos. Tenemos oportunidades únicas y no las debemos dejar ir, porque jamás regresarán”.

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