Recursos

Nos Toca

Publicaciones

Leyes y Convenciones

Los Rostros del Hambre

Kit Maestro de Emergencia

Paquetes de Comunicación

Derechos de la Niñez

Televisión

Radio

Estadísticas

Historias / Protección

Historias / Nutrición

Historias / Educación

Historias / Agua y Saneamiento

Historias / VIH Sida

Solicitud Programas de TV

FTP para comunicadores

Eventos

Vacantes

Licitaciones

 

¿Cómo una mujer embarazada puede evitar la transmisión del VIH/SIDA a su bebé?

real18
© UNICEF/Gua2006/Elena Prieto
Sonia sostiene en brazos a su hija Laura, una de sus mayores razones para salir adelante.

Sonia* pasa todo el día inquieta y no duerme tranquila, pero confía en que todo eso cambie en unos días. Esta mujer, de 38 años y seropositiva, se sometió durante su embarazo a un tratamiento en el Hospital Roosevelt para no transmitir el VIH/SIDA a su hija Laura*, que nació hace poco más de un año. La probabilidad de que la pequeña sea portadora del VIH es menor del 1%.

“En una semana, se le hará la última prueba y sabré si le transmití el VIH. Lo más triste y lo más doloroso es pasar 9 meses con una gran angustia; y un año y medio –después del parto– para ver que mi hija no esté infectada y esté bien. Son noches enteras sin dormir, sin comer con una angustia que no se imaginan”, indica Sonia. Por ello, cuando obtenga el último resultado respirará tranquila. “Al menos ella estará a salvo”, señala.

Sonia fue infectada por su marido, con el que convivió durante cinco años. “Él sabía que tenía VIH/SIDA, pero nunca me lo dijo. Me enteré cuando él enfermó y también supe que su primera esposa había muerto de ello. Entonces, me hicieron los análisis y resulté positiva”, cuenta.

Al poco tiempo, Sonia, que ya sabía que tenía VIH pero no lo aceptaba, quedó embarazada. “Por la misma falta de información, prevención y no querer aceptar la situación de que yo tenía VIH, resulté embarazada de mi marido”, recuerda. Él fallecería cuatro meses después.

Prevenir la transmisión vertical

Cuando su marido estaba hospitalizado, y ella embarazada, le remitieron al programa de prevención de transmisión vertical –de madre a hijo o hija– que el Ministerio de Salud y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, desarrollan en el Hospital Roosevelt. Sonia es una de las mujeres que se han beneficiado de esta iniciativa totalmente gratuita que funciona desde el año 2002. Actualmente, sólo se lleva a cabo en ese centro hospitalario, pero se tiene planeado extenderla a otras maternidades del país.

real19
© UNICEF/Gua2006/Elena Prieto
Sonia sabe que ser seropositiva y haber dado a luz no significa que a su hija le haya transmitido el VIH/SIDA.

“La transmisión de madre a hijo hoy en día es muy posible evitar, si se logra que las embarazadas lleguen a tiempo a la consulta prenatal, se les detecte la infección y se les dé el tratamiento”, señala Carlos Mejía, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital Roosevelt.

Es por ello que a todas las mujeres embarazadas que llegan a ese centro sanitario, se les habla de la posibilidad de hacerse las pruebas de VIH. “De lunes a viernes, se someten a ellas de 15 a 18 pacientes diarias”, explica Mejía. Desde que comenzó el programa en el Roosevelt, más de 7,800 embarazadas se han hecho los análisis de VIH, resultando positivas 5 de cada mil. Este año, sin embargo, Mejía señala que se ha elevado a 7 por cada mil el número de mujeres embarazadas infectadas.

Una vez detectado el virus, ¿cuál es el tratamiento? A partir del segundo trimestre de embarazo –lo ideal es detectar la infección en el primer trimestre–, la mamá es  medicada con antiretrovirales, el parto se hace por cesárea –para evitar la transmisión a través de la sangre–, no se da la lactancia materna y al bebé se le medica en las seis primeras semanas de haber nacido.

En total, son 92 mujeres seropositivas las que se han sometido a este programa –45 casos detectados en el Hospital y el resto remitidos de otros lugares–, indica Mejía.

El éxito del tratamiento es elevado. Mejía explica que “si no se hace nada”, la probabilidad de transmisión es del 30%; tomando la monoterapia con AZT, se reduce al 8%; pero si, como en el Roosevelt, se toma el triple tratamiento –AZT, 3TC y Lopinavir-Ritonavir–, se hace el parto con cesárea, no se da leche materna y el bebé también recibe tratamiento, la incidencia de transmisión es menor al 1%.

De los 92 casos atendidos hasta junio del año 2004, en 40 no ha habido transmisión, 49 aún están en análisis o pendientes de parto y se dieron 2 abortos. Únicamente un bebé resultó infectado, cuya mamá llegó al programa de prevención con sólo dos semanas de antelación al parto, indica Mejía.

Sonia confía en esas cifras. Está muy esperanzada de que Laura crezca sana y ella esté presente para verlo. Y es que, el programa no sólo consiste en evitar la transmisión vertical, sino también en preservar a las mamás para evitar la orfandad. De esta manera, Sonia continúa, después del parto, con el tratamiento antiretroviral porque, como ella dice, “la vida continúa”.

*Nombres ficticios

Descargar PDF

 

 
Search:

 Email this article

unite for children