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CAMOTÁN: Inversión en los niños, inversión en el futuro

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© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Jesús escucha atentamente a su maestra en una de sus clases.

Convertirse en un municipio amigo de la niñez y la adolescencia supone una ardua tarea en un país como Guatemala en el que los recursos económicos municipales son muy limitados y las necesidades sociales muy elevadas. Mucho más complicado es cuando los suelos de la región de dicho municipio no son de vocación agrícola y, a pesar de ello, la principal actividad económica es la agricultura. Pero nada es imposible y así lo está demostrando el municipio de Camotán, Chiquimula, Guatemala.

Camotán ubicado en el oriente del país, cuenta con una población de 38.000 habitantes, de los cuales el 31% son niños y adolescentes entre 0 y 18 años. Durante los años 2001 y 2002 sufrió una gran crisis alimentaria –a causa de la sequía– que provocó la desnutrición y al aumento de la mortalidad por desnutrición, especialmente en menores de 5 años. Esto condujo a sus autoridades a replantearse las políticas locales para mejorar las condiciones de vida de su población. Emergió, así, con el apoyo de la sociedad civil, una red organizativa asombrosamente coordinada y desde la que se priorizó la inversión en los niños y adolescentes.

Los rostros del cambio

Hoy podemos ver en los rostros de Jesús Amador Raimundo, de 6 años y Rosa Mercedes Díaz, de 16, los frutos de esta política pública a favor de los más jóvenes. Ambos participan en proyectos surgidos de las necesidades que tienen los niños, niñas y adolescentes de Camotán.

Jesús, acude a la escuela de pre primaria todos los días de 8 a 11 de la mañana. “Vengo solo caminando porque mis dos hermanos son aún muy chicos, mi casa está allá lejos” Cuenta este niño que, al igual que sus 21 compañeros viven en el caserío Plan del Morro, en la aldea Lelá Chancó. Jesús es un chico bien despierto y asegura que le gusta ir a la escuela “porque aprende mucho y juega con sus amigos”. Muestran una gran destreza para repartir vasos de agua a sus compañeros utilizando la llave de chorro del tanque de agua, donado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, y que preside la entrada a su aula.

Su escuela forma parte del Plan de Escuelas Saludables en las que se pretende “la formación de hábitos de higiene personales y comunitarios de manera integral con procesos de capacitación, charlas de higiene, desparasitación, basureros plásticos, tanques de agua con llave de chorro…” explica Hugo Fernando Guerra de la Comisión de Educación de la Municipalidad.

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© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Rosa (primera a la izquierda) camino del colegio, acompañada de algunos compañeros.

En el municipio, la escasez de infraestructura en el abastecimiento de agua y en el saneamiento incide de forma negativa en la salud de sus habitantes, especialmente en la de los más pequeños. Con estas escuelas se pretende inculcar hábitos básicos desde los centros educativos y UNICEF ha implementado la infraestructura de esta y otras escuelas con la construcción de sanitarios y de la cocina, contenedores para basura y tanques de agua.

Rosa, es unos años mayor que Jesús y eso le permite formar parte de uno de los grupos de adolescentes que reciben talleres de sensibilización. “Hablamos de Derechos Humanos, SIDA, embarazos, autoestima, liderazgo. Creo que ahora platicamos más de estos temas con mis amigas. Antes nunca lo hacíamos pero ahora, las que acudimos a los talleres explicamos las cosas que aprendemos a las que no van, porque no tienen permiso de sus papás”.

Los padres de Rosa se divorciaron  cuando ella tenía 9 años. Vive, por elección propia, con su padre  y sus tres hermanos en el área urbana de Camotán. Siente que sus amigas la envidian  “porque soy muy buena en el estudio, tengo novio con permiso de mi papá y porque en mi casa podemos hablar de todos los temas. Mi papá es maestro y también ha recibido capacitación. Muchas veces, cuando regresamos de los talleres y contamos lo que hemos aprendido allí, él nos explica más cosas”, indica.

Los embarazos a muy temprana edad forman parte del patrón cultural de esta región. En el año 2003, de las mujeres embarazadas registradas, el 60% era menor de 19 años. Estas cifras alertaron a las autoridades locales, preocupadas también con el avance del VIH/SIDA, y con el apoyo de UNICEF, idearon la figura del promotor de los adolescentes como un método de sensibilización.

Erick Pérez, Promotor de Juventud y Adolescencia de la Municipalidad, es el encargado de la organización de los 20 grupos de sensibilización  que existen en la región, y dirige la sala situacional y el espacio amigable creado como un lugar de reunión para los jóvenes. Asegura que ha notado avances en los jóvenes “Hemos conseguido que los jóvenes aprendan a preocuparse por su salud y prueba de ello es la afluencia al centro”. Se calcula que en Camotán hay 11.200 jóvenes comprendidos entre las edades de 10 y 24 años. Durante el mes de noviembre de 2004, cerca de 3.000 jóvenes visitaron el centro de salud del municipio.

Rosa, es sólo una joven más de Camotán, sueña con poder estudiar en la universidad Administración de Empresas y asegura que por el momento no piensa en casarse “soy demasiado joven, todavía quiero hacer más cosas que sólo casarme”.

Las autoridades locales, en coordinación con la cooperación internacional, saben que esto sólo es el comienzo, pero su motivación y voluntad por mejorar se refleja en las palabras de su alcalde, Álvaro Mauricio Guerra Díaz al afirmar que “Camotán a corto plazo será un municipio digno de ser imitado por otros”.

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