Recursos

Nos Toca

Publicaciones

Leyes y Convenciones

Los Rostros del Hambre

Kit Maestro de Emergencia

Paquetes de Comunicación

Derechos de la Niñez

Televisión

Radio

Estadísticas

Historias / Protección

Historias / Nutrición

Historias / Educación

Historias / Agua y Saneamiento

Historias / VIH Sida

Solicitud Programas de TV

FTP para comunicadores

Eventos

Vacantes

Licitaciones

 

Fiscalía de Crímenes contra la Niñez, mayor justicia para la niñez víctima

real30
© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Leticia se mostró nerviosa durante su declaración, muestra de ello es que no paró de morderse las uñas.

Leticia* ha tenido que aprender desde muy joven qué significa la palabra  justicia. Y lo ha hecho de la mano de su hermano mayor José*, de 15 años, quien la acompañó a denunciar, en la Fiscalía de la Niñez del Ministerio Público, los abusos sexuales que había sufrido. En la Fiscalía, a José lo conocen como “el niño valiente” por el coraje que ha tenido para seguir adelante con la denuncia de su hermana. Si es difícil que un adulto se atreva a denunciar estos hechos, mucho más lo es cuando el denunciante es un menor.

Leticia tiene 11 años y se muestra muy segura de sí misma a pesar de su corta edad. Esa seguridad se tambaleó hace ocho meses en su propia casa, donde sentía que lo que allí sucedía, noche tras noche, no era normal. “Mi padrastro me tocaba por las noches. Había veces que me iba en la madrugada al baño y me quedaba allí hasta que amaneciese porque no quería volver a la cama. En la mañana temprano, me venía para la casa de mi abuelita”.

José y Leticia tienen papás distintos. El de José vive en Estados Unidos y al de Leticia lo mataron hace algún tiempo. Su mamá convive con otro hombre desde hace cinco años con el que tiene otros dos hijos, un niño y una niña. Todos juntos vivían en la misma casa ubicada en una colonia bastante conflictiva de la zona 5 en la Ciudad de Guatemala; pero desde hace algún tiempo Leticia ya no vive allí. “No quería vivir en la casa más tiempo, por eso me fui a casa de una mi tía en la zona 6. Desde ahí, iba a la escuela todos los días pero ya no había dinero para estar pagando el pasaje y por eso mamá quiso que me regresara a la Colonia. Pero no quería ir a la casa. Por eso me quedé con mi abuelita. Mi hermano me preguntó un día por qué no quería volver a la casa y yo le dije lo que me había pasado”.

José admite que en un principio le costó creer lo que su hermana le contó. “Hace seis meses me dijo que nuestro padrastro la tocaba por las noches. Yo  me enojé y no le creí. Pero hace mes y medio, me repitió lo mismo llorando delante de él y ahí sí le creí.”  Fue entonces cuando José, a pesar de la oposición de su propia madre, decidió averiguar dónde acudir a poner la denuncia. “Había oído de la existencia de la Fiscalía de la Mujer que está al lado del Palacio (refiriéndose al Palacio Nacional de la Cultura). Pero al principio fui a la Policía Nacional Civil, y allí un policía me dijo que era mejor que fuera al Ministerio Público. Y allí fui”. Era el día 13 de abril de 2005.

real32
© UNICEF/Gua05/ElenaPrieto
Leticia escucha atentamente mientras el fiscal lee su declaración, antes de firmarla.

Un caso más en la fiscalía

Los funcionarios de le Fiscalía no se sorprendieron demasiado al escuchar el relato de los hechos. Ya están acostumbrados. Mensualmente reciben aproximadamente 200 denuncias, de las cuales, el 50% son por abusos sexuales a menores. Lo que sí causó sorpresa fue la valentía con la que el joven pedía justicia por lo que le habían hecho a su hermana.

La Fiscalía de la Niñez nació en el julio del 2004. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, junto con la sociedad civil, empezaron un año antes las gestiones para llegar a un acuerdo que determinaría la creación de la fiscalía a la vez que trabajó en cooperación con el Ministerio Público para mejorar la recopilación de denuncias de delitos contra niños y niñas y la atención específica para personas menores de edad. UNICEF implementa capacitaciones sobre el trato adecuado a la víctima, principalmente niñez víctima de violencia sexual.

Los dos hermanos, que ahora viven con su abuelita son conscientes de lo que implica la denuncia. En la fiscalía les han explicado que si consiguen una sentencia condenatoria su padrastro puede ir a la cárcel de 6 a 12 años. “No me gustaría que él fuese a la cárcel porque a mí no me gustaría ir allí. Sólo quiero que se vaya de la casa para siempre. Él tiene familia en Cobán y se podría ir allí. Sé que mi mamá se irá con él, porque ella está en contra de nosotros y no quiere que le pasa nada a él”, asegura José.

Por el momento, el proceso está abierto. Leticia ha pasado ya por las clínicas del médico forense y de los psicólogos quienes “evaluarán el estado físico de la menor y determinarán el stress postraumático y el grado de afectividad que el hecho evidenció en ella, al igual que, analizarán si existe confabulación en el relato de la niña” explica Mynor Pinto Sánchez, fiscal auxiliar encargado del proceso. “El SIC (Servicio de Investigaciones Científicas de la Policía Nacional Civil) recavará datos en la investigación de los hechos y del acusado. Y por tratarse de un menor, su representación legal corre a cargo de la Procuraduría General de la Nación”, agrega.

Leticia limpia su dedo manchado por la tinta con la que acaba de firmar su declaración. Junto a su huella dactilar, está la de su abuelita y la de su hermano José. Respira más tranquila y muestra su satisfacción por la valentía que ha demostrado a la hora de relatar unos hechos que ojalá nunca hubiese tenido que contar. Ahora, la Fiscalía de la Niñez continuará con los trámites perti-nentes para ligar a proceso al acusado. Y la justicia tendrá, una vez más, la última palabra.

* Nombres ficticios

Descargar PDF

 

 
Search:

 Email this article

unite for children