La infancia

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Adolescencia

 

Adolescencia

© UNICEF/Gua2008/CVersiani

Según las proyecciones de población, para el 2008 se calculaba que Guatemala tendría 13.677.815 habitantes, de los cuales, el grupo entre los 10 y los 19 años representaría el 23,6 por ciento.

Según esta estimación, en el 2008, habría en Guatemala 1.503.455 adolescentes comprendidos entre los 15 y los 19 años. De ellos, 793.197 residen en el área rural. Al segmentar a la población adolescente por etnia, resulta que un 42.7 por ciento son adolescentes indígenas (hombres y mujeres) y el resto, un 57 por ciento, no indígenas.

En el Informe Nacional de Desarrollo Humano del 2005, enfocado en la diversidad étnico-cultural, se  pone atención en el alto grado de exclusión y discriminación que afecta a la población indígena, en particular el sector femenino.

La pobreza y la extrema pobreza que padece la familia rural indígena constituyen los factores más decisivos que frenan a los padres a inscribir a sus hijas en la escuela o a hacerlo después de los siete años de edad.  Además, la familia requiere del apoyo de la niña y la adolescente para realizar tareas necesarias para el sostenimiento del hogar. Se trata de faenas agrícolas y artesanales, que muchas veces no se ven como “trabajo” sino como aprendizaje útil para la vida.

Un informe de USAID-AID, indica que 1,2 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y los 18 años no están dentro del sistema escolar, lo cual representa el 26,5% de la población en dicha edad.

© UNICEF/Gua2009/GArteaga

Otro estudio elaborado por el Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos, CALDH, indica que la proporción de los y las jóvenes que finalizan el ciclo básico es del 15%, y de quienes terminan el diversificado el 14% y menos del 5% completa la universidad.

El documento “Muertes violentas de niñez, adolescentes y juventud, propuestas para su prevención”, de la Procuraduría de Derechos Humanos, PDH, y  Casa Alianza, registró 1.185 muertes de niños, niñas, adolescentes y jóvenes (sin diferenciar etnia), comprendidos entre 0 y 22 años, ocurridas en el 2003.

En los últimos dos años, la muerte violenta de los y las adolescentes se ha convertido en un problema cada vez más agudo, vinculado a la actividad pandillera, a la delincuencia común, el secuestro y el  narcotráfico. El informe de la PDH reporta que en el 2006 se registraron 395 casos de asesinatos de personas menores de edad (entre 0 y 17 años, sin distingo de  etnia). En el 2007, la cifra bajó ligeramente a 346.  Las niñas y adolescentes  asesinadas en este último año fueron 63, y tan sólo en el rango de 15 a 17 años se concentraron 32 casos. Es importante indicar que muchas de estas víctimas mostraron señales de haber sido violadas y torturadas.

La impunidad es el problema más grave en torno a la violencia intrafamiliar, violaciones sexuales a personas menores de edad y  homicidios cometidos contra las adolescentes y sus madres. El volumen de delitos que no son investigados, juzgados  ni castigados aumenta la sensación de desprotección e inseguridad para los adolescentes. Como lo indica el informe del Procurador de los Derechos Humanos, del 2007, son muchos los casos que no llegan a los tribunales y muy pocos los que culminan con una sentencia condenatoria de los responsables. Según la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, en el país sólo se ha resuelto el dos por ciento de casos de crímenes contra mujeres, entre casi 2.000 hechos registrados del 2005 al 2007.

 

 
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