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Evaluation report

2006 Mexico: REPORTE FINAL DE LA EVALUACIÓN DEL PROYECTO “CONTRA LA VIOLENCIA, EDUQUEMOS PARA LA PAZ, POR TI, POR MÍ Y POR TODO EL MUNDO”



Author: Olga Bustos Romero

Executive summary

Background:
La educación para la paz debe concebirse como un proceso educativo, continuo y permanente, que se fundamenta en dos conceptos definidores: la concepción positiva de paz y la perspectiva creativa del conflicto, y que a través de la aplicación de métodos problematizantes pretende desarrollar un nuevo tipo de cultura, es decir, la cultura de la paz, que ayude a las personas a desvelar críticamente la realidad en sus diversas facetas: desigual, inequitativa, violenta, compleja y conflictiva, para poder situarse en ella y actuar en consecuencia (Jares, 2004).
La mayoría de los países en el mundo, incluyendo México, han mostrado desde hace varios años una gran preocupación por el incremento cada vez mayor de los niveles de violencia que se manifiestan tanto en espacios públicos (generando una gran inseguridad pública) como privados (violencia familiar), incluyendo por supuesto la violencia en los medios de comunicación. La cima de la violencia puede caracterizarse por los casos de feminicidio que en nuestro país, como también en otros, vienen consumándose desde hace varios años y que siempre han estado acompañados por una gran impunidad.
En el presente estudio partimos de la premisa de que ninguna forma de violencia es natural. En ese sentido, la violencia es analizada aquí desde la perspectiva de género, como un ejercicio de poder en cualquiera de sus formas, que se va conformando y “legitimando” desde las instituciones sociales (familia, escuela, medios de comunicación, etc.), que participan en el proceso de socialización, con matices y formas muy diferentes en mujeres y hombres. Lo anterior tiene una fuerte contribución en la construcción social de las identidades y subjetividades femeninas y masculinas; en estas últimas no sólo se permite, sino que se fomenta y se aprueban distintas formas de violencia, como parte del estereotipo de género masculino (que incluye rasgos como agresión, dominancia, poder, violencia), dando sentido o formando parte sustancial de la identidad masculina (Bustos, 2001)
Si bien la violencia afecta a todas las personas dentro de la sociedad, ésta tiene serias repercusiones en la niñez y la adolescencia. El origen de la violencia es sobre todo social o derivada de diferentes y muy complejos factores del entorno social y de las relaciones sociales que ocurren en éste.
La anterior situación ha impulsado el surgimiento y fortalecimiento de notables esfuerzos por parte de organizaciones, instituciones, gobiernos, grupos y personas comprometidos por una cultura de paz que potencie y garantice el desarrollo pleno de la ciudadanía, sin distinción alguna.
El objetivo general del programa “Contra la violencia, eduquemos para la paz. Por ti, por mí y por todo el mundo” es: Desarrollar las competencias psicosociales necesarias para resolver conflictos de forma no violenta en los ámbitos escolar, familiar y comunitario como parte de una alternativa educativa, en escuelas de educación básica en el Distrito Federal.
Más específicamente las instancias destinatarias de este programa fueron: Educación inicial, preescolar, primaria, secundaria (incluyendo las técnicas), especial, educación de personas jóvenes y adultas, así como apoyo a la educación física.
Las experiencias logradas a través de este programa, a lo largo de cuatro años, han sido múltiples y diversas. En ese sentido, resulta importante y necesario realizar una evaluación de los resultados, con la finalidad de validar esta alternativa educativa cuyo propósito es consolidar una cultura de paz y fortalecer relaciones sustentadas en el respeto, la tolerancia, la pluralidad y la solidaridad entre las personas, sin distinción alguna en ámbitos como el escolar, el familiar y el comunitario.

Purpose/Objective:
-Evaluar el proceso, resultados e impacto del programa “Contra la Violencia. Eduquemos para la Paz”, con una visión de género, en los servicios educativos en el Distrito Federal, a fin de contar con elementos que permitan diseñar e instrumentar estrategias para fortalecer y consolidar el modelo de este programa, así como su aplicación a otras realidades y contextos educativos.
-Evaluación del proceso. Conocer el proceso de planeación e instrumentación de este programa en las escuelas de educación básica del Distrito Federal.
-Evaluación de resultados . Explorar los efectos del programa en dimensiones tales como: a) visibilización de la violencia en general, violencia de género, discriminación y no cumplimiento de los derechos humanos en la escuela y en el ámbito familiar principalmente; b) identificación de la adquisición de competencias psicosociales para resolver conflictos de forma no violenta en los distintos grupos beneficiarios del programa.

Methodology:
La evaluación combinó una aproximación cuantitativa y cualitativa a través de encuestas, grupos focales y entrevistas semiestructuradas.
Se eligieron muestras dentro de cada grupo de escolaridad y delegación, utilizando un muestreo no probabilístico accidental. Es decir, dadas las características de este estudio y las condiciones de las escuelas, no se recurrió a muestreos aleatorios o probabilísticos. La descripción de las muestras se hizo tomando como base el trabajo realizado con cada una de estas aproximaciones metodológicas.
En la fase cuantitativa originalmente la evaluación pretendía hacer una combinación de dos diseños:
a) Diseño antes-después, también llamado pretest-postest. Este no fue posible instrumentarlo, ya que al iniciar la evaluación se carecía de un estudio diagnóstico sistemático. Entonces nos planteamos la posibilidad de hacer tal estudio al iniciarse el año escolar 2005-2006; sin embargo, el cambio de titular de la DGOSE y parte del personal operativo, influyó en que esto no pudiera llevarse a cabo, al cambiar el plan de trabajo para este periodo.
b) Diseño de Grupo Control-Grupo Experimental. Este diseño se aplicó en una muestra de 40 escuelas de cinco niveles educativos (inicial, preescolar, primaria, educación especial y secundaria) de tres delegaciones (Iztapalapa, Milpa Alta y Benito Juárez). Una parte de las escuelas había participado en el programa (grupo experimental) y otra parte nunca lo había hecho (grupo control). Este diseño busca contrastar los resultados de uno y otro grupo. Sin embargo, hay que señalar que debido a que en alguna escuelas en años anteriores habían tenido la experiencia con otros programas que incorporan algunos elementos de educación para la paz o solución no violenta de conflictos, metodológicamente nos enfrentamos a un sesgo, por lo que atribuir los cambios entre uno y otro grupo únicamente al programa Eduquemos para la Paz, resultaría inexacto, al estar o haber estado trabajando con programas similares.

Findings and Conclusions:
Con base en los resultados, a partir de la recolección de información tanto de corte cuantitativo como cualitativo, y tomando como referencia nuestros objetivos e hipótesis, podemos elaborar distintas conclusiones, recomendaciones y retos.
El programa “Eduquemos para la Paz” representa una opción educativa y pedagógica de la mayor relevancia en nuestro país, dadas las situaciones de violencia, en cualquiera de sus formas, que se viven en la escuela, en la familia y que son ampliamente reforzados por los medios de comunicación.
A partir de la forma cómo se ha trabajado el programa en las escuelas, es importante hacer varias precisiones. Cuando las escuelas ingresan al programa ello no significa que se hace la cobertura de los tres grupos beneficiarios, es decir: docentes, estudiantes y alumnos/as. En muchas escuelas el programa se aplica fundamentalmente entre docentes, quienes como ya señalamos, sólo llevan a cabo una parte de las sesiones propuestas en la carpeta didáctica. La evaluación también revela que la mayor parte de las y los docentes cubre parcialmente la tarea de aplicar el programa entre sus alumnos/as, ya sea porque retoman únicamente las competencias psicosociales que ellos han trabajado, o bien porque eligen las competencias que les parecen más importantes, dejando de lado las otras. En el caso de las secundarias, la constante fue que el programa se trabaja con un, dos o máximo tres grupos de alumnos, usualmente los considerados “problema”. Asimismo, se encontró que pueden existir escuelas en donde el personal docente no ha pasado por la capacitación, pero las madres y padres sí. Es decir, que le programa no se aplica de manera simultánea en los tres grupos destinatarios.

Recommendations:
Es un programa que debe continuar, por lo que resulta de la mayor importancia la evaluación externa de manera sistemática para ir enriqueciéndolo e ir haciendo los ajustes que resulten necesarios y pertinentes.
La evaluación debe ser un componente fundamental del proyecto Eduquemos para la Paz, por lo que sería importante que GEM con la colaboración de la SEP, diseñe un plan de evaluación que contenga: objetivos, niveles de evaluación, indicadores (cuantitativos y cualitativos), técnicas, instrumentos de medición del proceso y resultados, estrategias de sistematización y análisis de los datos generados por la evaluación, así como mecanismos de devolución de los resultados a los distintos actores, instancias y niveles que participan en la instrumentación del programa, incluyendo a los grupos destinatarios: estudiantes, docentes y madres/padres.
Una recomendación muy especial, y que se convierte en reto, es que para que el programa pueda ser evaluado se debe contar con un parámetro de comparación. En este caso un estudio diagnóstico antes de entrar a las escuelas, que dé cuenta de las distintas formas y niveles de violencia que se observan en la escuela y la familia, y de la forma cómo enfrentan los conflictos. De no contar con esta información, metodológicamente nos encontramos con fallas y resultados poco fundados, y no es posible adjudicar el cambio observado al programa y no a otros factores o programas adicionales a los que se exponen también los diferentes grupos destinatarios.
Resulta impostergable el seguimiento de los grupos que han llevado o trabajado el programa Eduquemos para la paz. La recomendación muy puntual como producto de esta evaluación, es que más que crecer en número de cobertura de escuelas, hay que crecer en calidad. Esto resulta de la mayor importancia a fin de capitalizar los esfuerzos realizados por GEM, SEP y UNICEF. Es decir, en términos de costo-beneficio resulta más conveniente llevar el seguimiento de los grupos con los que ya se ha trabajado en las escuelas, incrementar el número de grupos en esas mismas escuelas, tener la cobertura de los tres grupos destinatarios en esas mismas escuelas, y algo que debe incluirse como un grupo destinatario más, son las autoridades escolares. De tener cubierto todo lo anterior, el modelo educativo del programa Eduquemos para la Paz lograría cambios significativos en los centros educativos, en cuanto a la adquisición de habilidades para la solución no violenta de los conflictos.



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