Vigilancia ciudadana de los derechos de la niñez
A través de un espectáculo, los artistas entrenados por UNICEF transmiten mensajes sobre como cuidar a los niños y niñas. |
En 2002 nació el Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia, para llamar la atención de las autoridades nacionales y locales, la empresa privada y los medios de comunicación social sobre la importancia de cumplir con esos derechos en el Ecuador. Este Observatorio actúa desde tres dimensiones: técnica, de comunicación y política. Con el apoyo de UNICEF, ha creado una medida del cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia en el Ecuador, el índice, que es su principal instrumento técnico de vigilancia. Mediante las cifras del índice, la ciudadanía y las autoridades están permanentemente informadas sobre la evolución de la situación de niños, niñas y adolescentes: si están muriendo, si asisten o no a la escuela, si están desnutridos o desnutridas. Se trata de aspectos clave para un país. El índice se expresa en una nota sobre diez: la situación ideal es diez. Incluye diferentes componentes según la edad; los cálculos se establecen para tres etapas de vida: de cero a cinco que corresponde a los primeros años, de seis a once que corresponde a la edad escolar, y de doce a diecisiete, a la adolescencia. El grupo que conforma el Observatorio comunica a la opinión pública y a las autoridades los resultados de las mediciones, a través de dos medios: el boletín “Observatorio”, del cual han aparecido siete números, y el informe “El Estado de los Derechos.” Para fines de información, planificación y evaluación de programas aplicados, el índice es utilizado por los equipos técnicos de varios ministerios; por instituciones que trabajan por la niñez, entre ellas el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia; por las autoridades locales y por los principales medios de comunicación social del país. La dimensión política del Observatorio está a cargo del Consejo Ciudadano que lo preside, conformado por 21 personalidades, todas con la suficiente legitimidad como para influenciar en el diseño de políticas públicas que beneficien a la niñez y adolescencia. Proceden de distintos lugares del país, tienen diferentes posiciones políticas, profesiones, afiliaciones institucionales y pertenencia étnico-cultural. Les une un objetivo común: luchar por los derechos de niños, niñas y adolescentes.
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