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Responsabilidad Social Empresarial


Invertir en la niñez es rentable para la empresa y sobre todo para los niños...

Agustín Gregory es un joven español, director general de la empresa española Grefusa, reconocida por sus marcas de alimentación, con productos innovadores y de gran valor para el consumidor. Por primera vez a Ecuador, firma un convenio entre su empresa y UNICEF para combatir la desnutrición en Quito y para motivar a los empresarios ecuatorianos a que se integren al proyecto Comunidad y Escuela Amiga de los Niños y Niñas, de educación, salud, nutrición y protección especial para todos los niños en edad escolar, del Distrito Metropolitano de Quito.

Anota que en su empresa, por cultura, su familia siempre le trasmitió que hay que apoyar a los demás. Un principio que practican localmente al colaborar con los hogares de los jubilados —dice—. “Pero cuando uno está en la dirección de una empresa, lo que se demanda es resultados y dinero; y lo primero que te propones es quitarte gastos de encima. Por eso, cuando mi papá me dijo que los de UNICEF querían conversar conmigo, no mostré mucho interés... Pero cuando empezaron a hablar los de UNICEF, me di cuenta que tenían varios proyectos a los que una empresa se podía vincular. Entonces, yo lo traté de modo empresarial y me di cuenta de que lo que me proponían podía ser rentable: rentable para UNICEF, rentable para la empresa y, sobre todo, para los niños a quienes va dirigido el esfuerzo.

Con el  ímpetu de su juventud, Agustín afirma que las empresas tienen que cambiar. La potencia que tiene una empresa preocupada por lo social es tremenda.  “No solo para el consumidor,  sino también cuando los trabajadores de tu empresa se vinculan al proyecto. Luego también te conocen tus proveedores y toda la gente con quien te relacionas y esto se constituye en una plataforma de comunicación”.

Agustín Gregory, Director General de Grefusa, a quien le gustan las cosas nuevas, mira al futuro y disfruta lo que hace,  está muy contento de colaborar con UNICEF Ecuador.

 

 

 

 

Si apoya a la niñez, la voy a seguir comprando

Yo tomaba una marca de leche y un día mi mujer la cambió, llevó otra marca, que llega en fundas de polietileno, que cortas con las tijeras y cuando lo haces te salpica, pero, además, cuando la probé, no me gustó. Le dije a mi mujer ¿cómo has comprado esta leche? Y ella contestó: ¿No te has dado cuenta de lo que dice? Leí la funda, que decía: "Este producto colabora con el 0,7% de los resultados a proyectos con UNICEF."
"Oye - dije-, eso está bien pero a mí esta leche no me gusta". Mi mujer sentenció: "Mira, si no te gusta, vas y te compras la que quieras, pues mientras yo la compre, en esta casa se toma esta leche que está apoyando a los niños".


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