Vidas reales

Historias de vida

 

Quiero tener un varoncito

Cuando Andrea estudiaba en el colegio “Borja Lavayén”, en Guayaquil, conoció al que luego sería su esposo. Quería ser contadora. Aunque los números eran difíciles, ella estaba segura de que podría superar las materias complicadas. Luego encontraría algún trabajo.
Pasaron los meses, y el colegio quedó a un lado. Hecha de un compromiso dejó los estudios. Empezó una vida de pareja.

Un día su esposo cayó enfermo. Se le hicieron varios exámenes. Andrea fue al laboratorio a retirar los resultados. Ahí descubrió que su esposo tenía VIH/SIDA. Se asustó. Inmediatamente tuvo que hacerse la prueba. Y como era de esperarse salió positiva. “Lo primero que se me vino fue un susto, algo feísimo”, dice. Estaba en el quinto mes de su embarazo. Su madre estuvo cerca siempre. “Ella como que ya se imaginaba algo así, porque como mi marido era positivo. También se asustó, pero en seguida me apoyó”.


Andrea está en chequeos permanentes. Cuando cumpla las 28 semanas de gestación empezará otro tratamiento. “Quiero tener un varoncito… el único”, dice, y en sus ojos aparece el desconsuelo. Tiene 20 años de edad. La vida continúa. Su marido sigue trabajando. A ella le gustaría entrar a la universidad. “Quisiera seguir estudiando, pero es difícil, porque la gente, como no conoce, nos discrimina”.

Como Andrea,  muchas mujeres de Guayaquil corren el riesgo de transmitir el VIH a sus hijos. De ahí que la Campaña de Prevención de Transmisión Vertical de VIH/SIDA, que lleva adelante UNICEF, con otras organizaciones, aparece en el momento justo. “Ya pues, ahora que tengo VHI sé que hay que protegerse. Ahora lo que quiero es que mi niño venga sano, y por eso estoy siguiendo con todos los tratamientos”, concluye Andrea.

 

 
unite for children