Panorama general

Introducción

Lograr los ODM's con equidad

Diversidad

Una sociedad desigual

 

Lograr los ODM's con equidad

© UNICEF/ECU2003-SC064/Aviles

Cuando los dirigentes mundiales aprobaron la Declaración del Milenio, en 2000, concluyeron un pacto internacional sin precedentes, un compromiso histórico para crear un mundo más pacífico, tolerante y equitativo, donde fuera posible satisfacer las necesidades especiales de los niños y las niñas, las mujeres y las personas vulnerables. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) constituyen una manifestación práctica de la aspiración de la Declaración del Milenio de reducir las desigualdades en materia de desarrollo humano entre los países y los pueblos para el año 2015.

¿Por qué equidad?

Llegar a las comunidades marginadas y excluidas siempre ha sido un aspecto primordial de la labor de UNICEF. Forma parte de nuestra misión y se basa en los principios de universalidad, no discriminación, indivisibilidad y participación que sustentan la Convención sobre los Derechos del Niño y otros valiosos instrumentos de derechos humanos. Dentro del esfuerzo por proteger a la infancia y hacer efectivos sus derechos, UNICEF recalca la importancia de hacer frente a las desigualdades, tanto en las políticas como en la práctica.

Hay, al menos, tres poderosas razones de orden práctico por las cuales es necesario dar prioridad al logro de una mayor equidad en favor de la infancia:

  1. En primer lugar, un sólido crecimiento económico mundial, un comercio más activo y flujos de inversión más altos durante buena parte de las décadas de 1990 y 2000 no lograron disminuir las desigualdades entre los países en materia de desarrollo infantil. Y, lo que es peor, en algunos ámbitos, como la supervivencia infantil, las disparidades entre las regiones han aumentado.
  2. En segundo lugar, el progreso medido a través de estadísticas nacionales a menudo oculta grandes e, incluso, crecientes desigualdades entre grupos sociales y económicos subnacionales, con respecto al desarrollo de los niños y a su acceso a los servicios esenciales. Así, resultados aparentemente favorables desde el punto de vista estadístico pueden encubrir enormes necesidades.
  3. En tercer lugar, el contexto mundial del desarrollo está cambiando. La crisis alimentaria y financiera, aunada al cambio climático, el rápido proceso de urbanización y el creciente número de crisis humanitarias, pone en peligro los avances hacia la consecución de los ODM, que tanto trabajo han costado. Estos cambios, algunos potencialmente sísmicos, afectan profundamente a los países más pobres y a las comunidades menos favorecidas.

Los resultados del estudio realizado por UNICEF, sugiere cinco políticas prácticas:

  • Reconocer a los más pobres e invertir más en ellos
  • Asociarse con comunidades
  • Invertir en intervenciones comprobadas y rentables.
  • Superar obstáculos para que los servicios sean más accesibles.
  • Aprovechar al máximo los recursos disponibles, como abolir los costos de salud y educación.

Si aplicamos estas políticas podremos abatir las barreras que han excluido a los niños y niñas más pobres de los servicios que merecen. Millones más vivirán, irán a la escuela y tendrán una vida productiva.

 

 
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