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Apoyo a niñez afectada por el volcán Tungurahua

 

Apoyo a niñez afectada por el volcán Tungurahua

© UNICEF Ecuador/2006/Estevez
Cecilia Dávila ayuda a varios niños y niñas a colocarse las mascarillas para niños provistas por UNICEF, para evitarles problemas respiratorios debido a la ceniza que permanece en el ambiente en el área del volcán

En agosto del 2006, el volcán Tungurahua, en los Andes centrales del Ecuador, inició un proceso de erupción que desplazó a miles y no ha terminado aún. Varias comunidades fueron afectadas, y 19.000 personasdesplazadas hacia 11 albergues temporales en las cercanías.  Esta situación puede durar semanas o meses, dependiendo de la actividad del volcán. Se ha informado de cuatro personas muertas y seis desaparecidas.

A mediados de agosto el Tungurahua tuvo su mayor erupción hasta la fecha, lo que dio lugar al desplazamiento de 2000 niños, niñas y sus familias, que ahora están sin hogar y necesitados de ayuda humanitaria.

Las provincias más afectadas son Tungurahua y Chimborazo, aunque las cenizas llegaron hasta Bolívar, Los Ríos, Guayas y Manabí. Se registró un alto número de explosiones acompañadas de temblores volcánicos y emisiones de gas y ceniza que se prolongaron durante 36 horas. Los flujos piroclásticos y otros materiales volcánicos destruyeron carreteras, casas, infraestructuras,  cosechas y pastos.

El Tungurahua está rodeado por muchas aldeas pequeñas cuyos residentes viven de su ganado y sus cosechas. Cuando las enormes nubes de ceniza empezaron a cubrir estas comunidades, la gente escapó de la zona con sus pertenencias atadas a la espalda y arrastrando tras de sí el ganado.

Las unidades sanitarias de la región han tratado a cerca de 90 personas al día por infecciones respiratorias relacionadas con el volcán, así como conjuntivitis, dermatitis y problemas gastrointestinales.

Según el Ministerio de Agricultura y Ganadería, se han perdido unas 23.000 hectáreas de cultivos a causa de la masiva caída de ceniza. Puesto que se acerca el momento de la siembra, se teme que los agricultores tendrán el año próximo una mala cosecha. Su ganado también está experimentando serios problemas sanitarios, algunos de ellos mortales, debidos al consumo de pastos cubiertos de ceniza.

UNICEF actuó de forma inmediata en respuesta a la crisis, estableciendo tres centros de operaciones en las comunidades de Penipe, Riobamba y Pelileo.Se está formando a 200 voluntarios para que proporcionen ayuda psicosocial a los niños que están en los refugios temporales y las aldeas afectadas. Asimismo, se está equipando los refugios con materiales educativos y juguetes, con el fin de crear espacios donde los niños puedan afrontar las experiencias traumáticas que han vivido.

El sistema de las Naciones Unidas también está ayudando al Gobierno de Ecuador para evaluar y enumerar las necesidades que se plantearán en un llamamiento internacional para pedir ayuda.

Los primeros días de agosto, cuando las erupciones empezaron, UNICEF, en coordinación con voluntarios de la Cruz Roja y de la Universidad Politécnica Salesiana, Save the Children-España y CRS, desarrolló una estrategia de apoyo emocional para los niños, niñas y familias afectadas. Gracias a capacitaciones recibidas de UNICEF en el pasado, la Cruz Roja Ecuatoriana está también aplicando ante la emergencia la metodología de Retorno a la Alegría, que ayuda a niños y niñas a retomar sus vidas y volver a la normalidad. 

 

 
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