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© UNICEF/ECU2011-B104/Corral

Jenniffer Quiñónez Medina tiene 19 años. Nació en Anchayacu, una pequeña comunidad en el río Ónzole, en el norte de Esmeraldas. Allí estudió la escuela, y luego hizo el bachillerato en la ciudad. Desde muy joven estaba decidida: quería ser maestra, como su mamá.

Su madre es Joconda Medina, Que enseña al séptimo año de básica de la escuela de Anchayacu. Madre e hija sonríen al recordar cómo, desde pequeña, a Jenniffer “le gustaba jugar que era profesora. Les enseñaba a sus amigas, compartía con ellas cuadernos, lápices”.

Luego, cuando salió a las ciudades de Quinindé y Esmeraldas para completar su educación, siguió fija en su rumbo. “Cuando estuve en el colegio, estuve haciendo prácticas, alfabeticé, me fui involucrando en el asunto de ser profesora”, asegura Jenniffer.  Su mamá cuenta lo que pasó al terminar el bachillerato: “Me dijo: Mamá, ¡matricúleme en la Universidad de Guayaquil! Pero en eso se abrió una vacante en la escuela de Anchayacu”. Añade orgullosa: “Va a enseñar las cuatro materias básicas”.

La suerte de Jenniffer hizo que no tenga que irse lejos a estudiar Ciencias de la Educación. Se necesitaba una nueva maestra, y ella calificó. Desde hace una semana es profesora de los pequeños de su propia escuela. Aquí, mientras trabaja, puede formarse como maestra en el Instituto Técnico Superior Don Bosco, con clases semi-presenciales.

Mientras tanto, hace lo que siempre ha querido: enseñar. Otra ventaja que tiene es que cualquier duda que surja en su nuevo trabajo, se la puede absolver su madre, que ahora es también su colega.

Las dos han venido de Anchayacu a Borbón para asistir al taller organizado por el proyecto educativo del Ministerio de Educación y el Vicariato de Esmeraldas, el mismo que recluta bachilleres que quieren enseñar, como Jenniffer. Aquí aprenderán a planificar para lograr que niños y niñas se matriculen y permanezcan en la escuela.
La joven maestra dice que en el taller está aprendiendo “cómo tratar a los estudiantes, cómo comportarse y cómo convencer a los padres de mandarles a la escuela; y si no les mandan, ir a su casa a enseñarles”.

 

 
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