Infancia en Bolivia

Situación de la niñez en Bolivia - Primera parte

Situación de la niñez en Bolivia - Segunda parte

Situación de la mujer en Bolivia

 

La Niñez

© UNICEF Bolivia/2003
No hay mejor satisfacción que la sonrisa de un niño

La aprobación de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño supone una nueva visión de la infancia: el niño es un sujeto activo de derechos. La definición de niñez es muy importante porque indica cuándo se adquieren ciertos derechos y cuándo se pierden ciertas medidas de protección. Los Estados que han ratificado la Convención tienen la obligación de proporcionar a la infancia una protección especial.

La infancia es una etapa fundamental y sus influencias se extienden durante la vida adulta. Garantizar a los niños, niñas y adolescentes el mejor comienzo de vida posible es la manera de asegurar el desarrollo y el progreso de las naciones.

La aprobación, el 20 de noviembre de 1989, de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CDN) supone un antes y un después en la visión de la infancia. Anteriormente, se concebía al niño como un objeto pasivo de protección y cuidado. A partir del tratado internacional la definición cambia: el niño es un sujeto social activo de derechos, una persona en proceso de desarrollo, cuyas capacidades evolutivas deben ser respetadas y protegidas.

Los Estados que han ratificado la CDN tienen la obligación de proporcionar a la infancia una protección especial, al ser un grupo particularmente vulnerable. De esta forma, la definición de niñez es muy importante porque indica cuándo se adquieren ciertos derechos y cuándo se pierden ciertas medidas de protección.

El niño en la Convención

La CDN en su Artículo 1 afirma que: "Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad".

La CDN, aunque establece el momento en que termina la niñez, no define el punto de inicio de la infancia, que puede situarse en la concepción, el nacimiento o algún punto intermedio.

Al redactar el texto legal, se evitó intencionadamente realizar tal definición para que la aceptación universal de la ley no estuviese amenazada. Así, se deja a las legislaciones nacionales la especificación del momento en que comienza la infancia o la vida.

El final de la infancia

Para los efectos de la CDN, la infancia termina cuando el niño, niña o adolescente cumple los 18 años. Entonces, se alcanza la mayoría de edad "salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad".

No todas las legislaciones nacionales establecen la mayoría de edad a los 18 años, algunas lo hacen antes y otras después. Además, dentro de las legislaciones nacionales el concepto de mayoría de edad varía según se trate de aspectos civiles, penales, políticos, etcétera.

La CDN permite a los Estados en los que la mayoría de edad se alcanza antes de los 18 años fijar una edad inferior para determinadas finalidades. El requisito es que lo hagan en coherencia con el espíritu y los principios generales de la Convención. Debe primar el interés superior del niño, no debe existir discriminación y en la máxima medida posible debe garantizarse la supervivencia y el desarrollo del niño.

En cualquier caso, los Estados nunca pueden eludirse de sus obligaciones con los menores de 18 años, aunque a efectos de la legislación nacional haya alcanzado la mayoría de edad.

Los derechos de autonomía

Por otra parte, la CDN reconoce el papel activo que el niño, niña o adolescente tiene en la sociedad. A través de la participación la infancia contribuye a su propio desarrollo y al progreso de su familia, comunidad o país.

Por lo tanto, el niño, como sujeto de derechos, debe beneficiarse de cierta independencia antes de los 18 años. La infancia tiene derechos de autonomía: para realizar ciertos trámites y tomar ciertas decisiones por sí misma.

Aunque la CDN no establece la edad o edades específicas en las que el niño debe adquirir estos derechos, sí facilita un marco de principios. El Artículo 12 establece que: "Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño". Esto es, en función de "la evolución de las facultades" del niño.

Algunos Estados, además de establecer en su legislación edades límites para la adquisición de determinados derechos, han adoptado el principio de "evolución de las facultades del niño", según el cual el niño alcanza el derecho a tomar decisiones por sí mismo en relación con ciertas cuestiones cuando ha adquirido "suficiente entendimiento".

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