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Estado Mundial de la Infancia 2012 - Niñas y niños en un mundo urbano

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Situación de pobreza en el país

© UNICEF Bolivia/2003
La crisis, el desempleo y los bajos ingresos familiares obligan a muchos niños, niñas y adolescentes a trabajar.

Bolivia es uno de los países más pobres de Latinoamérica. La pobreza, que restringe el ejercicio de los derechos humanos, afecta de manera distinta a los diferentes grupos humanos, según el género y el origen étnico. Asimismo, la pobreza y la inequidad conllevan una ciudadanía limitada y precaria.

Bolivia es uno de los países más pobres de Latinoamérica. La pobreza afecta a la calidad de vida de la mayoría de su población y restringe el disfrute y el ejercicio de sus derechos humanos.

Todo ser humano tiene derecho a acceder a la satisfacción de sus necesidades. Ser pobre no sólo significa la incapacidad de satisfacer las necesidades básicas, también supone estar excluido de la oportunidad de desarrollar capacidades para desenvolverse productiva y creativamente en la sociedad, así como estar limitado en la posibilidad de hacer efectivas las propias reivindicaciones.

Las cifras hablan

Según el Mapa de la Pobreza 2002 con base en información del Censo del 2001, el 59 por ciento de una población de más de 8.274.325 personas es pobre y el 24,4 por ciento vive en estado de extrema pobreza. No obstante, muchos analistas sostienen que estas cifran deberían de ser mayores porque el ingreso y el empleo no se consideraron para realizar el cálculo.

Por otra parte, según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD 2002), Bolivia ocupa el lugar 104 de un total de 174 países en el ranking de desarrollo humano. Así, el país ocupa el quinto lugar más bajo entre los países de la región. El Índice de Desarrollo Humano se compone de tres variables: la esperanza de vida al nacer, el logro educacional y el Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita (expresado en Paridad de Poder Adquisitivo o PPA).

Las perspectivas a corto plazo no son del todo favorables. Entre 1998 y 2002, el PIB per cápita bajó de USD 1.071 a USD 883 (INE, 2002). La casi nula inversión productiva, la disminución de la demanda interna, la falta de confianza, la incertidumbre, el creciente desprestigio de los partidos políticos y la falta de credibilidad en el sistema político hacen que no se produzcan condiciones para una reactivación económica a corto plazo.

Pobreza desigual

La pobreza afecta de manera distinta a los diferentes grupos humanos, según el género y el origen étnico. Los indígenas y campesinos y, entre ellos, las niñas, los niños, los jóvenes y las mujeres son los grupos más afectados por la pobreza y la exclusión. Son los más vulnerables.

Una proyección hecha con base en las cifras del último Censo Nacional de Población (2001) permite inferir que actualmente unos 2.500.000 niños menores de 18 años y unas 2.600.000 mujeres, de las cuales las niñas y adolescentes son las más vulnerables, viven en condiciones de pobreza.

Asimismo, existen brechas entre regiones del país y entre área rural y urbana. Los Departamentos con la tasa de pobreza más alta son Potosí, Chuquisaca y Pando. En cambio, Santa Cruz y Tarija presentan la tasa más baja. Según datos de la Unidad de Análisis Político y Económico (UDAPE), en el año 2002 el porcentaje de población que vivía por debajo de la línea de la pobreza era de 81,99 por ciento en el área rural y de 53,94 por ciento en el área urbana.

La pobreza rural se relaciona con condiciones que determinan una baja productividad agrícola, falta de infraestructuras y acceso a mercados. En el área urbana, la pobreza está relacionada con empleos de baja calidad y reducido nivel de ingresos.

Ciudadanía limitada

En Bolivia, el funcionamiento de la sociedad y la economía produce inequidad. De hecho, el principal problema social del país es la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza.

La falta de equidad implica una ciudadanía limitada y precaria. Si los derechos formales sufren la imposibilidad de ser derechos de hecho, es decir, de materializarse, entonces se convierten en reconocimientos formales, vacíos de contenido. No tiene sentido para un pobre reconocerle el derecho de propiedad cuando no la posee, o el derecho al voto cuando el ejercicio del sufragio no le ayuda a cambiar su situación.

Sin igualdad de oportunidades en el acceso a bienes no se puede construir una ciudadanía social. Contrariamente, la satisfacción de las necesidades básicas tiene un enorme potencial productivo individual y social, en la medida en que acrecienta las capacidades de las personas para satisfacer sus propias necesidades y contribuir al crecimiento económico del país.

 

 
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