Cuando hay sueños no existen las limitaciones
Mariana participa del proyecto apoyado por UNICEF Argentina, “Braille Joven”, que publica una revista y un CD con contenidos para chicos y chicas ciegos o con discapacidad visual. Al finalizar la escuela quiere estudiar producción radial o alguna carrera relacionada a los sonidos. Ésta es la historia de una joven activa y voluntariosa, convencida que tener una discapacidad visual no es un ningún impedimento para concretar sus ilusiones. A sus 18 años Mariana Chandelier sonríe casi todo el tiempo. Como a cualquier adolescente, le gusta escuchar música, leer, informarse por la radio y hablar a través de su teléfono celular. Dice ser algo tímida, y si bien su tono de voz, suave y bajo, parece confirmarlo, su supuesta timidez se desploma cuando habla de su vida, de sus proyectos, de lo que siente y de los temas que la preocupan. En ese momento sus afirmaciones se vuelven seguras y contundentes. Cuando habla de los problemas que afectan a los otros, sus gestos de seriedad, y el tiempo que se toma para pensar y responder a cada pregunta, denotan una enorme sensibilidad. La sala de lectura de la Biblioteca Argentina para Ciegos es grande, todo es de madera antigua y con estantes repletos de enormes libros escritos en braille. Esta tarde está desierta y parece ser el lugar más adecuado para conversar. Hace un año y medio Mariana llegó aquí para quedarse. “Desde que comenzamos con el proyecto Braille Joven vengo todos los días, después del colegio. Y pensar que antes no quería venir y ahora, además de todo lo que hago, estoy muy interesada en mejorar la institución. A veces veo para atrás y reconozco los cambios. Se me abrieron las puertas para nuevas posibilidades”, dice la joven que es ciega casi desde su nacimiento. Dos situaciones inesperadas –primero siendo un bebé en la incubadora y luego en una operación correctiva– provocaron que Mariana tuviera una severa disminución visual. “No tengo problema en hablar sobre mi situación. Yo vivo con esto y viví así toda mi vida. En realidad los demás son los que se hacen problemas. No saben cómo tratar a una persona ciega. Son demasiado cargosas y piensan que no puedo hacer nada. Tenemos que tener mucha paciencia. Pasa cuando subimos a un colectivo y hay gente que empieza a gritar ‘¡el asiento por favor. No puede ser que no cedan el asiento!’, me pone mal porque la verdad es que yo también puedo viajar parada. Nosotros esperamos que todo sea más natural. No somos extraterrestres”. Integración y nuevas perspectivas Familia y sensibilidad social Hace casi dos años, en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, un local bailable donde se presentaba un grupo de rock se incendió y la tragedia les costó la vida a 192 jóvenes. Este hecho que devino en una importante movilización social, en una crisis política con la destitución del Jefe de Gobierno de la Ciudad incluida, y que aún hoy es tema de agenda de los medios de comunicación, impactó a Mariana. “Me movilizó la tragedia de Cromañón porque las personas que murieron eran de mi edad. Yo vivo muy cerca de allí y esa noche escuché las sirenas de las ambulancias y de los bomberos durante muchas horas. Sentí tanta impotencia, quería hacer algo y no sabía qué. La verdad es que me afectó muchísimo eso. Luego, en el primer número de la revista escribí una nota sobre el tema”, señala la joven que vive en el mismo barrio de Once, muy cerca del lugar del suceso. También habla con gran elocuencia y conciencia solidaria de la gravedad del aumento de las adicciones entre los chicos y chicas, de la donación voluntaria de sangre y de las malas condiciones de la Ciudad para el traslado de personas ciegas. A punto de terminar la escuela secundaria, Mariana sorprende por el nivel de firmeza de sus decisiones cuando se le pregunta por sus proyectos futuros. “Antes de empezar la facultad tengo ganas de tomarme un tiempo para hacer cosas que me gustan. Aprender piano o tomar clases de actuación, alguna vez soñé con ser actriz. Mientras, sigo con el trabajo de la Biblioteca y con Braille Joven”, cuenta y reafirma su compromiso con el proyecto a modo de máxima, “tratamos de incentivar a aquellas personas que tienen una limitación en la vista o cualquier otra, para que hagan cosas. Para que disfruten, para que participen y hagan más cosas dentro de la sociedad. Si vos querés podes hacer cosas. Te tendrás que adaptar, pero se puede”. Buenos Aires, Argentina, Octubre de 2006.
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