Ayuda a los niños y niñas de Gaza
Por Roshan Khadivi y Charbel Raji AMÁN, Jordania, Mientras el conflicto en la Franja de Gaza entra en su cuarta semana consecutiva, los equipos de UNICEF trabajan para garantizar que los niños, niñas y mujeres vulnerables de ese territorio recibirán suministros vitales lo antes posible. Sin embargo, aún no están dadas las condiciones de protección y seguridad necesarias para que las organizaciones de ayuda lleven a cabo sus operaciones humanitarias. UNICEF y sus aliados han puesto de relieve las necesidades urgentes de la población civil de Gaza, que carece de harina, combustible y gas. Debido al aumento constante del número de personas desplazadas, en Gaza también se necesitan sitios donde albergarlas y artículos de primera necesidad, como mantas, colchones, lonas y elementos de higiene. "Todas las tiendas de alimentos están vacías", dijo Sajy, uno de los trabajadores de UNICEF en Gaza que han seguido desempeñando sus tareas en condiciones muy difíciles. "Es imposible comprar pan, y no se puede comprar leche ni queso. El pan es tan valioso como el oro". UNICEF prepara un envío de socorro de emergencia desde su depósito en la localidad jordana de Zarka. El envío incluirá artículos de aseo personal, tabletas de purificación del agua, materiales de educación, bidones de agua y conjuntos de materiales de recreación. Se espera obtener autorización para el envío de ese cargamento en los próximos días. Además, la semana próxima deberían llegar a la región más suministros de socorro proveniente de los depósitos centrales de UNICEF en Copenhague, que serán distribuidos posteriormente en Gaza. Consecuencias psicológicas Una de las cuestiones principales ha sido la protección de la población civil, especialmente los niños y niñas, debido a que en Gaza no hay ningún lugar seguro y es imposible cruzar la frontera. Los refugios de emergencia de las Naciones Unidas, que generalmente se encuentran en las escuelas y los edificios de oficinas, se construyen ahora de manera tal que puedan resistir bombardeos. "Destruyeron nuestro hogar y tuvimos que salir corriendo... Nuestros hijos están muy asustados por los bombardeos", explicó un padre. Cada vez más peligro Debido a que más de un 75% de la población de Gaza carece de electricidad, han dejado de funcionar muchos pozos de agua y bombas de desagües, de manera que hasta quienes tienen acceso al agua están preocupados por la calidad de la misma. La escasez de agua potable, así como el desbordamiento de las aguas cloacales en las zonas residenciales, constituyen inminentes amenazas a la salud pública. Según algunos informes, en la ciudad de Gaza hay personas que recorren las calles con bidones en busca de agua potable. Corredores humanitarios Durante los dos ceses del fuego de tres horas cada una que tuvieron lugar en Gaza el 7 y 8 enero, UNICEF pudo brindar alguna ayuda, ya que distribuyó botiquines sanitarios a las clínicas y conjuntos básicos de agua para las familias desplazadas. Se trató de suministros que habían sido almacenados preventivamente en Gaza, ya que debido a la violencia imperante a UNICEF le ha sido imposible ingresar nuevos materiales y equipos a la región. Cuando se restablezca el acceso a Gaza de las organizaciones humanitarias, cinco equipos especializados en ayuda psicosocial que reciben apoyo de UNICEF llevarán a cabo visitas de emergencia a hogares y hospitales para prestar ayuda a los niños, niñas y familias que sufren las consecuencias del conflicto. Junto a otros organismos de las Naciones Unidas y diversas organizaciones no gubernamentales aliadas, UNICEF también abastecerá a los establecimientos de atención de la salud, llevará a cabo evaluaciones sobre las necesidades inmediatas en materia de educación y de protección de la infancia y prestará ayuda en materia de suministro de agua y saneamiento ambiental. "Los derechos de los niños sólo serán plenamente respetados cuando se ponga fin a este conflicto", expresó Ann M. Veneman, Directora Ejecutiva de UNICEF. "Mientras tanto, es necesario que en Gaza se creen espacios seguros y se permita el acceso irrestricto de los servicios humanitarios, a fin de garantizar que todos los niños y niñas reciban el apoyo y los suministros vitales que necesitan". Tim Ledwith colaboró en la elaboración de este artículo desde Nueva York.
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